2025-11-18

CAMBIOS

Baigorrí, el nuevo fiscal general, desplazó a los cuatro supervisores que había nombrado Quattropani

La nueva autoridad del Poder Judicial tomó la decisión para conformar su propio equipo de trabajo.

Un día antes de asumir, el flamante fiscal General, Guillermo Baigorrí, les comunicó a los cuatro supervisores del sistema acusatorio que prescindirá de sus servicios, confirmaron fuentes judiciales. Se trata de los secretarios Relatores Fernando Rahmé y Rolando Lozano, que tenían la supervisión de cinco Unidades Fiscales de Investigación (UFI), y los secretarios de Cámara Andrés Noguera (con dos áreas bajo su cargo) y Federico Osollo, que supervisaba la Unidad de Abordaje Territorial y de la Unidad de Soluciones Alternativas.

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De esa manera, el nuevo jefe de los fiscales ya comenzó a marcar su impronta: borró el esquema de supervisión que había ideado su predecesor, Eduardo “Jimmy” Quattropani, y desembarcará en el cargo luego de liberar el núcleo duro con el que trabajó su antecesor en el sistema acusatorio.

Así, todo indica que Baigorrí se manejará directamente con los fiscales coordinadores de las UFI, los que tienen contacto directo con sus pares de cada unidad. Tras el fallecimiento de Quattropani, comenzaron a surgir críticas tanto internas como externas del Ministerio Público sobre el sistema de supervisión.

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Según las fuentes, eran funcionarios, a los que nadie les discutía sus conocimientos ni capacidades, nombrados a pedido del fallecido fiscal General, pero que daban órdenes a fiscales designados de acuerdo a los requisitos establecidos por la Constitución. Es decir, pasar por el concurso del Consejo de la Magistratura y la designación de la Cámara de Diputados.

Parece que esa situación generó resquemores en algunos fiscales, que cobraron fuerza tras la muerte de Quattropani.

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También trascendió que Baigorrí no tendría intenciones que estén en la órbita del Ministerio Público. Es lógico, destacaron las fuentes, ya que los cuatro funcionarios judiciales eran los nexos y bajaban e impartían las órdenes de Quattropani a los coordinadores de las UFIs y a las fiscalías de Cámara, por lo que no se vería conveniente que ahora compartieran funciones con los que eran sus “subalternos”.

Si eso es así, los cuatro funcionarios deberán ser reubicados bajo la competencia de la Corte de Justicia. Es decir, pueden integrar el cuerpo de secretarios del máximo tribunal, del Tribunal de Impugnación o en el asesoramiento en el Colegio de Jueces, dijeron las fuentes.

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Por otro lado, los movimientos de Baigorrí reflejan algo que ya había adelantado: que se rodeará con gente de su plena confianza. “Mínimo dos”, había señalado en el programa “A todo o nada”, de Radio Light, con la mira puesta en un tercero. Según indicaron las fuentes, mañana, una vez que asuma, presentara una nota a la Corte para solicitar personal, lo que quiere decir que su gente proviene del ámbito de influencia del máximo tribunal.

La movida fue fuerte y conmocionó tanto en Fiscalía General como en el resto del Ministerio Público. Sucede que Rahmé y Lozano fueron los puntales que trabajaron con Quattropani el desarrollo del sistema penal acusatorio, en el que los fiscales investigan los hechos delictivos, en conjunto con la Policía.

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Ambos fueron designados por la Corte, a pedido de Quattropani, en octubre de 2018 como secretarios Relatores y fueron parte de la elaboración del nuevo mecanismo de investigación penal, el cual comenzó a aplicarse de manera parcial en 2021 y de manera total en 2024.

En el esquema que ideó el fallecido e histórico líder del Ministerio Público, por debajo de su control, se encontraban los supervisores. Rahmé (sobrino de Quattropani) estaba a cargo de las Unidades Anivi, Delitos Especiales y Delitos Informáticos y Estafas, mientras que Lozano conducía Cavig y Delitos Contra la Propiedad.

Ambos se anotaron para el concurso de fiscal General. Además de sus puestos en Fiscalía General, eran reconocidos abogados litigantes, que tramitaron numerosas causas complejas y de impacto social. El nombre de Rahmé estuvo en danza a la hora de la selección del Consejo de la Magistratura, pero no llegó a entrar en la terna, mientras que Lozano sí ingresó por el voto unánime de los cinco miembros del organismo.

Por su parte, Noguera y Osollo fueron designados por Quattropani como supervisores en enero de 2025. El primero estaba en la supervisión de la UFI Genérica y la de Flagrancia, mientras que Osollo en la Unidad de Abordaje Territorial y de la Unidad de Soluciones Alternativas.

 

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