Opinión

Lío adentro, desconfianza afuera: el escenario de Marcelo Lima para conducir la Corte

Lío adentro, desconfianza afuera: el escenario de Marcelo Lima para conducir la Corte
Lío adentro, desconfianza afuera: el escenario de Marcelo Lima para conducir la Corte
domingo 19 de mayo de 2024

Tomando la historia reciente de la provincia se puede decir que de los tres poderes del Estado provincial, el Judicial siempre fue el que más cambios necesitó, tanto de nombres y actitud como en lo profundo de su funcionamiento. No hay que olvidar que la Corte, el máximo organismo de Justicia local, estuvo cautiva de las mismas personas desde 1994 hasta 2020, cuando se produjo la renovación total de sus miembros. Gracias a la inacción de los cortistas de aquella época y al beneficioso desentendimiento del poder político de turno, la desidia logró anular cualquier intención de cambio durante al menos 20 años, transformando la Justicia solamente en un destino laboral de familiares de jueces y magistrados, y un ámbito público sin capacidad de respuesta. Con una fuerte intencionalidad política, por la buena sintonía con el titular del Ministerio Público Fiscal, Eduardo Quattropani, y con el desembarco a la Corte en la despedida de 2016 de Guillermo de Sanctis; el exgobernador Sergio Uñac impulsó un recambio total de nombres que derivó finalmente en los adelantos que la Justicia pedía a gritos desde hacía décadas. Con los bemoles naturales de un poder del Estado, hasta hace poco todo marchaba más o menos en armonía. Pero desde comienzos de este año (o finales del anterior) algo cambió, y ahora casi todo es conflicto. Para justificar este momento distinto en los pasillos de Tribunales aseguran que hay un excesivo protagonismo del secretario Administrativo de la Corte, Javier Vera, que le genera roces al actual presidente, Marcelo Lima, con Quattropani. El enojo del Fiscal es con Vera, y la estrategia es mostrarle a la Corte que el apoyo al secretario generará peleas con el Ministerio Público. Encima, puertas hacia afuera hablan de la “Corte peronista”, que no cae bien en Casa de Gobierno y genera desconfianza. Resultaría una ingenuidad pensar que el apoyo del Ejecutivo no es importante para el buen funcionamiento de jueces y fiscales. En términos simples, a Lima le está tocando bailar con la más fea: lío adentro y desconfianza afuera. Veremos cómo zafa.

Aseguran que los conflictos entre Quattropani y parte de la Corte arrancaron por el pedido del Fiscal de mayor cantidad de personal para la UFI Delitos Contra la Propiedad. El hombre del segundo piso a la izquierda había pedido 15 empleados, pero le dieron muchos menos, y por el faltante apunta directamente contra Vera. Quejas van quejas vienen, Quattropani decidió elevar la apuesta, juntó a los fiscales y señaló un par (al menos) de errores de Vera: marcó que con la excusa de administrar recursos humanos, Vera se arroga la potestad de modificar al juez natural de una causa, lo que aparentemente viola el Código Procesal Penal. Además, Quattropani había cuestionado “otra irregularidad en la designación de los jueces” por la división en dos del Colegio de Jueces para un turno matutino y otro vespertino. En eso, había indicado que representa “una forma de selección parcial, en tanto el sorteo no se realiza sobre la totalidad de los integrantes, sino sobre la parcialidad que integra cada grupo, afectando su composición y funcionamiento”. Eso luego de la polémica por el plus para algunos empleados y la muy evidente jugada de la Corte para divulgar que, a pesar de la queja del Fiscal, algunos de los miembros del Ministerio Público también recibían ese extra, algo que el Fiscal luego salió a negar. Para colmo Quattropani tiene atada a la Unión Judicial, que ya armó dos marchas en contra del plus “discriminatorio”. Para calmar los ánimos, desde la Corte modificaron el régimen laboral de los empleados judiciales, tal y como reclamaba el gremio desde hacía tiempo. Placebo.

Esta semana la Corte se reunió y trascendió que al menos el cambio de juez natural del que se queja el Fiscal será revisado y todo indica que darán marcha atrás. Si eso ocurre estaremos ante un error de profundidades históricas cometido por las personas que administran justicia en la provincia. Es decir, el porrazo será doloroso y puede obligar al Poder Judicial a rever hasta algunos nombres.

Puertas hacia afuera pasa lo que todo mundo cree que ocurre. Uñac ayudó a modernizar el servicio de Justicia hacia la gente, pero también inclinó el Poder Judicial hacia el peronismo. Los cinco miembros del máximo tribunal tienen historia en ese partido y amistad con el hoy senador, y eso a estas alturas nadie puede negarlo. Los cinco fueron nombrados mientras él manejaba el Ejecutivo y cuando el peronismo tenía mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. En el entorno de Uñac están enojados con Daniel Olivares Yapur por algunas actitudes de este, dicen, sin códigos, pero eso podría ser materia de otro capítulo.

El caso de José Luis Gioja fue distinto: el exmandatario se encontró con una Corte que llevaba ocho a nueve años de vigencia y que le respondía más que sus propios ministros. Gioja se dedicó a meter amigos en algunos cargos, pero prefirió conservar aquélla conformación del máximo tribunal simplemente porque no le ofrecían resistencia alguna. Además de que siempre odió a los abogados o, al menos, eso decía en la intimidad. Prefirió no escuchar a quienes pedían cambios, y el resultado fue el que todos conocemos. El peor servicio de Justicia que la provincia jamás vio.

El actual vicegobernador, Fabián Martín, fue el más crítico del tribunal desde la campaña del año pasado. Habló de la Corte peronista, criticó muy fuerte al Tribunal Electoral e, incluso, puso reparos a las designaciones de fiscales y jueces en el tramo final del mandato de Uñac, y a la implementación del Sistema Acusatorio a pleno, a días de que él y Orrego asumieran la conducción política de la provincia. Después todo fue decantando en negociaciones y charlas, se supone, informales entre unos y otros. Hoy solamente se conoce algún encuentro culinario entre el Fiscal y el Gobernador, hace unas semanas ya. Pero nada más. Es probable que el Vicegobernador tenga puentes con el máximo tribunal sanjuanino, pero todos saben que están viéndose las caras de manera obligada. Ninguno comulga en profundidad con las ideas del otro, y desde el Gobierno hablan de que en algún momento fueron rivales de cada uno de los miembros de la Corte. Eso no se olvida con facilidad.

La buena relación política entre los tres poderes del Estado es fundamental para que todo funcione. Y le guste o no a Orrego, el Gobierno deberá tragar saliva y meterse un poco más en los temas de la Justicia. Lima es el primer presidente de Corte que le toca a Orrego y es, mal que le pese a él, quien está haciendo punta en esta relación con un Gobierno con el que no se comulga. Ojalá todos entiendan que no todo es política partidaria.

 

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