OPINIÓN

Falta de liderazgo en la opo, el ¿sorpresivo? voto de Uñac, y peligroso poroto de Milei

domingo 16 de junio de 2024

La bomba política que armó el periodista Walter Ríos en las páginas de este diario será difícil de desactivar, aunque haya intentos por lograrlo. Luis Rueda, presidente del Partido Bloquista (PB), y José Peluc, líder local de La Libertad Avanza (LLA); confirmaron que no les disgusta la idea de conformar un frente político de cara a las Legislativas de 2025. ¿Cuál es la motivación de ambos? Micrófono en mano el primero argumenta que no quiere quedarse en medio de la interna entre Sergio Uñac y José Luis Gioja; y el segundo, un callejero de la política, asegura que hay coincidencias estratégicas con el partido fundado por los hermanos Cantoni, que siempre logró alianzas nacionales.

En off, las versiones cambian un poco: en el Bloquismo dicen que hay molestia con el PJ porque los dejaron afuera de las negociaciones por los 21 cargos en el Poder Judicial. En el peronismo, en cambio, argumentan que en realidad los bloquistas se dieron cuenta que quedarían sin nombres propios en la elección del año que viene y prefirieron dar el portazo antes de sufrir una expulsión. Uñac en Radio Sarmiento más o menos lo dijo: “No sé si el Justicialismo quiere hacer alianza con el bloquismo”. Por el lado de los libertarios, también la versión off es más jugosa que la del comunicado de prensa: aseguran que la debacle económica y el mal manejo de la política que hace el presidente Javier Milei está produciendo un replanteo de quienes hasta hace muy poco entregaban la vida por “El Peluca”. Hacen notar que en el interior es bastante más complejo defender al mandatario nacional, y eso es un problema que LLA de Capital Federal no ve. Es decir, Peluc y compañía abren el paraguas por si el año que viene (o antes) deben salvar el barco buscando un puerto distinto al del León.

Pero el problema no pasa por las alianzas electorales, porque ocurren en todas las elecciones y en la historia de este país hubo de todos los colores y para cualquier gusto. El problema para hilvanar estas estrategias es que el discurso social pasa por otro lado. La hipérbole que marca el presidente Milei, y que lamentablemente está teniendo éxito en la sociedad, camina por la casi abolición del Estado como se conoce hasta ahora y, en consecuencia, también de los partidos políticos. A todas luces, dicen, hoy no es momento de hablar de alianzas, y mucho menos de alguna que cause estruendo como lo esbozado por Peluc y Rueda. “Hay que esperar, Milei no podrá y hay que ver cómo zafa el Gobernador (Marcelo Orrego) para no ser arrastrado”, aseguran en el PJ provincial y, seguramente, en el nacional.

Para el peronismo la mejor estrategia es esperar ordenados el momento de actuar y no es la línea que Peluc y Rueda están siguiendo. Además, ¿quién dice que LLA será la mejor opción el año que viene? En el bloquismo pueden estar arriesgando con demasiada anticipación, ya que el apoyo popular del que todavía goza el mandatario nacional, puede caer gracias a que aún la ansiada recuperación no viene. Hay alarmas en todos los sectores por los altos niveles de conflictividad y desocupación. Por eso el Pro nacional mantiene identidad propia y no se mezcló del todo con Milei. No lo critican y lo acompañan en el Congreso, pero no hay alianza aún. Lo único que los une es el miedo al peronismo.

El acuerdo entre bloquistas y peronistas que tejieron Gioja y “Polito” Bravo en 2007 siempre fue cuestionado por las bases de ambos partidos políticos, aunque a la vez sostenido por la repartija de cargos. A Uñac le costó trabajo y críticas internas mantener a Rueda en la estratégica oficina de al lado de su despacho durante los ocho años que condujo la provincia. El peronismo se lo cuestionaba y lo sigue haciendo, más ahora que la separación es un hecho. Luego de que Rueda anunciara en este diario que el acuerdo con el peronismo se terminó, el problema será volver a tejer migas con los peronistas más radicalizados, si es que en las cúpulas de ambos partidos quisieran hacerlo. Va a ser difícil que todo sea como antes. Si quisieran, es probable que ya no se pueda volver a firmar un acuerdo como el que hubo entre PB y PJ.

Por el otro lado están dirigentes que empiezan a perder la paciencia y actúan con fuerza de los tropiezos, como Emilio Baistrocchi, Fabián Gramajo y Carlos Munisaga. El primero zigzaguea entre variantes peronistas nacionales. No las mejores, las que puede. El segundo emprendió una patriada en soledad, y el tercero trata de convertirse, en seis meses de gestión como intendente, en líder provincial. Gramajo hasta propuso unas PASO con Rueda. El bloquista dijo “puede ser”. Baistrocchi no tiene votos, Gramajo varios y Munisaga está en pleno romance con los rawsinos, normal para los primeros pasos en un municipio devastado por su predecesor, Rubén García. Es decir, cada cual hace lo que quiere y la mirada desde afuera es que todos están en una carrera alocada sin rumbo, bajo el solo ideal de “pasar la página” de Uñac y Gioja.

Desde lejos se nota que el principal drama de la oposición es la falta de liderazgo. Nadie ordena. Hay luchas individuales por todas partes. Los nombres que se despuntan en este espacio ya no tienen guía, y no es lo mismo liderar que ser liderado, evidentemente. Hay dirigentes que meten la pata con asombrosa impunidad y frecuencia, pero que antes fueron buenos funcionarios y esa puede ser una prueba de que no es lo mismo dejarse conducir que tomar el timón. El mejor ejemplo de esa afirmación es Baistrocchi, quien condujo de manera exitosa el Ministerio de Gobierno incluso con la Policía adentro, y más o menos le fue igual en la Municipalidad de la Ciudad, pero que ahora equivoca las formas con deslumbrante ahínco.

Ojo, la ausencia de liderazgo no implica una ponderación al que ejerció Uñac hasta hace poco, porque si hubiera sido más inteligente, justamente, el peronismo hoy no estaría en la situación en la que está. No hay líder sencillamente porque no hay Gobierno, y eso es lo más complejo de todo. El peronismo en San Juan no logra acomodarse en la oposición. Si el orreguismo es inteligente, terminará de firmar con alguna de estas voluntades y logrará cerrar mayoría propia en la Cámara de Diputados, lo que no está lejos de alcanzar. Si eso ocurre, el peronismo deberá sentarse a esperar varias elecciones para poder volver al poder. Eso no está lejos. Ya hay charlas cruzadas y gestos elocuentes. El bloquismo quizás termine al lado de Orrego.

El contexto nacional va arrojando novedades a medida que pasan los días, y algunas influyen en la politiquería sanjuanina. Los votos del senador Sergio Uñac en contra de la Ley Bases y el RIGI, trajo discusiones nuevamente. Alrededor del exgobernador aseguran que esos votos respondieron a la interna, que fue una señal de Uñac hacia Gioja para terminar de acordar una lista conjunta y dar por terminada la discusión de la conducción del peronismo sanjuanino. Se supo que los más cercanos al exmandatario le habían recomendado aprobar el Régimen de Inversiones, no por bueno, porque todo el empresariado sanjuanino lo estaba reclamando con fuerza.

Los empresarios, quienes suelen responder más a la Casa de Gobierno que a sus propias casas, salieron en masa a exponer a Uñac, quien hasta el mismo día de la votación no tenía cerrado qué hacer. Esa versión, la de la interna local, es creíble mucho más luego de que el propio Gioja saliera a apoyar la decisión de Uñac. Pero hay otra, que probablemente se mezcle con la anterior: Uñac no tenía margen político. Había presiones muy fuertes del peronismo y amenazas de quedar en el ostracismo si votaba en afirmativo.

Uñac está a punto de abrir una oficina en Capital Federal y mantiene reuniones con cierta regularidad con referentes del sindicalismo y del peronismo nacional y muchos de ellos pertenecen a la provincia de Buenos Aires. Nadie dice que va ser candidato a nada, no pasa por ahí. Pero sí anhela cierto lugar entre quienes deciden cosas en donde se decide todo, que es la Capital Federal. Votar afirmativamente era cerrarse las puertas que muy de a poco se le van abriendo. Además, ya había ordenado a sus tres diputados que votaran a favor del Régimen de Inversiones, lo que consideró suficiente como para no trabar el futuro del proyecto. Sorprendió un poco la reacción del Gobierno provincial, que lo criticó muy duro por esos votos en la Cámara Alta. En el entorno más cerrado del senador creen que las declaraciones del gobernador y del vice Fabián Martín fueron un exceso cuando ya había sufrido críticas de los empresarios y había dado señales con los votos de Walberto Allende, Jorge Chica y Fabiola Aubone. Quizás nadie haya calculado, previo a esas críticas, que el proyecto volverá a Diputados, donde habrá que votar nuevamente. Es decir, la historia no termina todavía.

Más allá de los contubernios locales, es bueno también señalar que por primera vez en la gestión el presidente Javier Milei se anotó un poroto a su favor con la sanción de la Ley Bases. Lo hizo de la manera tradicional, como manda la biblia de la política: con negociaciones. El proyecto que aprobó el Senado no tiene nada que ver con el que mandó originalmente la Casa Rosada, pero todo lo posible gracias a la forma en la que ejerce la política el libertario. En otros momentos más ordenados de la vida institucional del país, todo lo ocurrido se hubiera leído como un fracaso del Gobierno Nacional, ya que la iniciativa entró en marzo, no se negoció con nadie, recibió amplios rechazos y debió ser modificada casi en su totalidad y votada tres meses después. Es decir, ya ni debería llamarse de la misma forma que se la llamó al entrar al recinto. Ya no es Ley Bases. Pero la coyuntura marca, para mirar el vaso medio lleno, que hay un Gobierno nacional que va entendiendo a los porrazos cómo se hace política en este sistema de Gobierno; algo que no es opinable, es tan simple como diferenciar entre el día o la noche. No hay otra manera de aprobar un proyecto en el Congreso que con el apoyo de legisladores, quienes responden a partidos políticos y a los gobernadores.

De todas formas Milei abrió su propio juicio con esta ley. Ahora todos queremos los dólares. Incluso aquéllos que nunca los vieron ni en televisión. Ya no hay excusas.