OPINIÓN

Los cuatro días de épica mileísta y un peligroso mensaje a las provincias

martes 09 de julio de 2024

Finalmente Javier Milei tuvo su baño de argentinidad. Anoche, en la fría madrugada tucumana, el mandatario nacional y 18 gobernadores firmaron el demorado Pacto de Mayo (en Julio), la promesa que les había hecho a los argentinos allá por marzo cuando inauguró el período ordinario de sesiones en el Congreso de la Nación. Al menos en la cáscara todo pareció ajustado milimétricamente y digno de un show internacional, de otro nivel: a las 23.58 del día 8, segundos antes de pasar el umbral de una jornada a la otra, Milei recibió los aplausos de bienvenida de unos doscientos, trescientos (o más) políticos que viajaron al Norte para, justamente, loar al protagonista de la noche. Exactamente a las 0 hoy, ni un segundo más ni un segundo menos, con la precisión de la puesta en escena de la Champions League o un Mundial de fútbol, comenzaron a escucharse los sonidos del Himno de la República. Luego vino el discurso. Nadie más habló. Tras eso, la foto dentro de la Casa de Tucumán con los gobernadores ubicados adrede a los costados, en un osco intento por emular la imagen de la firma del Acta de la Independencia, aquél 1.816.

Milei intenta (falta tiempo para saber si lo logrará) reescribir la historia de este país con él como protagonista y se nota a lo lejos que, por ejemplo, sus desvaríos sobre ser el salvador que viene del futuro a rescatar a los argentinos del mal, no son relato, sino una convicción. Anoche orilló compararse con próceres, aunque luego habló de que ninguno de los presentes eran “dioses ni súper hombres”. ¿Alguien habrá corregido esa parte del discurso? Nunca se sabrá. En Cadena Nacional logró poner a la casta a su servicio, extorsionando a los gobernadores a asistir a un lugar donde no pertenecen. Ninguno de los que estaba anoche en la Casa Histórica llegó de la forma que lo hizo el mandatario nacional y la mayoría, o tal vez todos, siguen respetando en sus provincias la manera tradicional de hacer política que exige la democracia. El problema que ellos tienen es el mismo desde hace tiempo aunque quizás más enquistado hoy: muchas provincias no pueden pelearse con la Nación porque dependen de los caprichos de quien esté sentado en la Casa Rosada para mantener en paz los distritos. En tiempos de inflación y recesión histórica, sin inversión, sin obra pública y casi sin diálogo con la Nación, a los jefes territoriales se les hace más difícil negarse que antes. Es decir, si hasta hace un tiempo los gobernadores estaban limitados con sus acciones, ahora es mucho peor porque el gobierno federal achicó más la torta. La dependencia hoy es peor que hace un año. La casta se perfecciona.

Pero, ¿es posible, o sano, que una persona como Milei pueda o deba reescribir la historia argentina? Antes de Tucumán, el mandatario nacional visitó al expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, en ese país. Llegó el domingo en la madrugada. El rival de Lula ostenta la titularidad del “Club Bolsonaro” (no podría llamarse de otra forma), un selectivo grupo que tiene entre sus integrantes al expresidente y aspirante al mismo cargo en Estados Unidos, Donald Trump, y al ultraderechista húngaro Viktor Orbán. Milei ahora es miembro de ese grupete. A modo de “iniciación”, le regalaron una medalla cuyo significado fue explicado por el hijo de Bolsonaro ante la mirada cómplice de Karina Milei, entre otras personas. Bolsonaro Jr. dijo que la presea representa las tres “i”. La primera "í" representa "imorrível" (inmortal), destacando la supervivencia de Jair Bolsonaro tras el atentado casi mortal sufrido durante su campaña presidencial. La segunda "í" es "imbrochável", una palabra sin traducción exacta al español, que según Bolsonaro Jr., alude a la virilidad masculina durante el acto sexual. Que el lector haga sus propias interpretaciones, aunque aún falta lo peor: la última "í" es "incomível" (incomible), que el clan Bolsonaro usa para señalar que nunca han tenido relaciones sexuales con otro hombre. Sin remate.

De ese encuentro hubo video, comunicado y divulgación previa y posterior. Es decir, todo lo que pasó en ese lugar fue consentido por el mandatario argentino y también la difusión de los detalles. En ningún momento Milei ensayó argumento alguno advirtiendo que el tono homofóbico de los Bolsonaros no lo incluye. Quizás un comunicado no hubiera sido creíble, pero al menos hubiera sido una herramienta de defensa. No fue sencillamente porque el Presidente argentino piensa como los Bolsonaro. Esa es la conclusión e, incluso, es lo que Milei quiere que quede en la ciudadanía. A todas luces podemos decir que el político que quiere reescribir la historia de esta República, es homofóbico.

Pero siguiendo con la épica de anoche, hay algunos párrafos que deben despertar alertas en la política de cabotaje. Milei aclaró que la firma del pacto implica la obligación de achicar los estados provinciales y municipales, que San Juan ya hizo en parte, pero que no se sabe si deberá continuar para poder cumplir con el caprichoso pacto. Según el mandatario nacional “El 44 % del gasto del Estado de nuestro país corresponde a las provincias y los municipios. Por cada empleado del Estado Nacional, hay cinco empleados provinciales. Llegar a un peso del Estado razonable de 25 puntos del PBI, requiere que todos los niveles del Estado hagan su parte. Esto redundará en beneficio para todos, porque la bonanza y la prosperidad del país de cada una de sus provincias y municipios es inversamente proporcional al tamaño del Estado.

Desde el Estado Nacional ya hemos demostrado nuestro compromiso, habiendo hecho en tan solo ocho meses la reducción de gasto público más grande de la historia del Estado Nacional. Los aquí firmantes se comprometieron a hacer su parte en sus respectivos distritos”. El gobernador Marcelo Orrego ya hizo (antes del pedido nacional incluso) algunos achiques en la conformación del Poder Ejecutivo, suprimiendo un ministerio y haciendo algunos ahorros que se fueron comunicando de a poco, como el uso de movilidades, teléfonos o viajes del avión de la provincia para actividades oficiales. Incluso ayer Orrego viajó a Tucumán en Aerolíneas Argentinas, según comunicó su equipo. También redujeron la inversión en eventos como la Fiesta del Sol o el carácter internacional de la Vuelta ciclista a San Juan, entre otros.

En este tono ayer el EPRE comunicó que se había producido un ahorro en las boletas que paga la provincia por el uso de la energía eléctrica de alrededor de 117 millones de pesos, cifra que podría elevarse a fines de este año a más de 2.000 millones de pesos. Es decir, hay achiques que esta provincia ya empezó, lo que no se sabe todavía es si el esfuerzo que requirió Milei anoche implica un mayor esfuerzo o, por ejemplo, la expulsión de empleados públicos, ya que el mandatario nacional advirtió que “Por cada empleado del Estado Nacional, hay cinco empleados provinciales”. Orrego borró de un plumazo muchos ingresos de empleados que el peronismo había metido por la ventana el año pasado antes de retirarse del poder, pero luego debió dar marcha atrás con muchos de ellos para garantizar el funcionamiento del Estado o por reproches políticos y para mantener la convivencia con la oposición. La letra chica no está aún disponible para el público.

Párrafo aparte para los opositores que no fueron. Más allá de cualquier explicación, el peronismo debió tener algún representante en Tucumán y el hecho de no haber participado implica un torpe acto de rebeldía adolescente. Hubo mandatarios peronistas como Raúl Jalil (Catamarca) Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Martín Llaryora (Córdoba) y algunos de partidos provinciales como Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalaqua (Misiones). También asistieron el ¿radical K? Gerardo Zamora (Santiago del Estero) y el radical Gustavo Valdés (Corrientes). No fueron Alberto Fernández ni Cristina Fernández; tampoco nadie de la CGT. Más allá del contenido y las formas del Pacto, si quieren volver a tener alguna chance deben darse cuenta que la política ahora pasa por otro lado. Milei cambió las formas, no el contenido, pero sí las formas. Y si no se alinean, se les va complicar. No asistieron Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Sergio Zillioto (La Pampa) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Claudio Vidal (Santa Cruz) no asistió por cuestiones climáticas en su provincia.

Todavía queda mucho por andar, porque solamente se conoce la puesta en escena del Pacto de Mayo (en julio) y las diez generalidades que el Gobierno Nacional analiza como prioritarias. No se sabe si alguno de los mandamientos debe convertirse en ley, si habrá diálogo alguna vez con las provincias o si alguien controlará que esto se haga. Incluso en el armado del Pacto hubo una centralidad manifiesta de la Nación que, ojalá cambie para que los gobernadores no queden solamente como garantes de los caprichos de Milei.