PERONISMO CONVULSIONADO

Niegan una pelea de Uñac con Ibarra: ni fuga ni traición, murmuran

Aseguran, en off, que las versiones de ruptura son interesadas y prometen aclarar a la vuelta de vacaciones. La respuesta a la queja de los diputados.
miércoles 29 de enero de 2025

“No es importante el cargo en el Senado; y quedamos en charlar luego de las vacaciones”, le habría dicho por teléfono el combatiente dirigente peronista, Mauricio Ibarra, a adherentes suyos desde Villa Gesell, o algún lugar similar en la Costa Argentina. La respuesta del exintendente rawsino fue para tratar de calmar versiones sobre que Uñac, molesto por el ya reconocido “affaire Peñaloza”, lo había echado de su cuerpo de asesores en el Senado. De ser ciertas esas palabras, posiblemente sometidas al juego del teléfono descompuesto, Ibarra está confirmando sin decirlo que efectivamente Uñac lo expulsó, aunque seguramente ahora intenta minimizar el impacto, como es natural. Por esos contactos telefónicos, que Ibarra tuvo con mayor frecuencia en estos días, nacieron un par de versiones más: que no se va del peronismo, mucho menos que será candidato de Orrego, y que a su entender las quejas de los diputados por perder un voto en la Cámara de Diputados tras la muerte de Horacio Quiroga, son al menos injustas, ya que el quórum y las votaciones se vienen perdiendo desde hace tiempo, y no por la banca que Peñaloza le regaló al bloquismo, sino por la falta de praxis a la hora de la política. “Un voto no hacía la diferencia”, gritan desde el ¿Ibarrismo?

Parece que Ibarra decidió dejar de lado al menos por un rato las ojotas y la reposera para ponerse a “operar” políticamente; probablemente al observar que las versiones sobre una pelea soya con Uñac crecieron hasta donde no le convenía. Entre dirigentes se habló desde una fuerte discusión, hasta un pase suyo al orreguismo; candidatura de por medio. Los adherentes al exdiputado nacional firman a riesgo de muerte que no habrá ni hubo pelea con Uñac, y que mucho menos Ibarra se irá del PJ. Ambos, Uñac e Ibarra, hicieron el mismo compromiso y parece que hay intenciones de cumplirlo: hacer silencio hasta que el senador regrese de su viaje a algún lugar del planeta.

Pero más allá de las interesadas palabras de este costado del convulsionado PJ local, ¿hubo o no diferencias, discusiones fuertes o tímidas entre Uñac e Ibarra? Diferencias, sí. Discusiones, también. Fuertes o determinantes, al menos en el entorno del asesor (o ex), dicen que no. Es más, arriesgan una teoría algo conspirativa o digna de serie de Netflix y justifican la desaparición de Ibarra de entre los asesores de Uñac como una respuesta del senador a la interna, que le pedía algún coscorrón público al rawsino por no haber obligado a Pañaloza a sentarse en una banca de diputados. Uñac debía castigar de alguna forma a su asesor estrella, y la expulsión del Senado parecía una buena respuesta. Según los ibarristas, eso fue “para la tribuna” y no está en duda la manutención del exdiputado nacional. De esa u otra forma.

Esta supuesta pelea, ahora negada por referentes de Ibarra, tuvo demasiada y rápida trascendencia, lo que llevó a más de uno a sospechar alguna mano no peronista en su génesis. Y empezaron las especulaciones: la supuesta pelea, ¿está impulsada por el Gobierno? ¿Le interesa al gobernador Marcelo Orrego una separación entre dos dirigentes de un palo distinto? La respuesta rápida puede ser sí, pero si se escudriña un poco más pueden surgir dudas. Ibarra se convirtió desde hace algunos meses en un buen nexo entre el peronismo y el Ejecutivo provincial, debido a su muy buena relación con Ignacio Achem, secretario General de la Gobernación, y mano derecha en todo de Orrego. Se puede decir, en términos simples, que al Gobierno le sirve más Ibarra en ese lugar que en las propias filas o como candidato. En ese plano, entonces, habría que descartar la intromición de algún orreguista en el lío peroncho.

De todas formas, todo es susceptible de cambios y las palabras de los “ibarristas” pueden estar llenas de candidez o de interés propio. Todo se aclarará cuando Uñac e Ibarra terminen sus ¿merecidos? descansos y se los escuche negar o confirmar. Se verá.