HISTORIA FUTBOLERA

“Tengo el corazón partido”: es fanática de River e hincha de San Martín y tiene la ilusión de estar cerca de Gallardo

La jefa de Sumario de la Subsecretaría de Trabajo vive a tres cuadras del Hilario Sánchez y compró entradas para estar detrás del banco del “Muñeco”. Su padre la hizo del Millonario y su mamá siempre le decía: “Yo soy de los negros de San Martín”.
Julia Marcelina Quiroga (62) es fanática de River, pero también es hincha de San Martín.
Julia Marcelina Quiroga (62) es fanática de River, pero también es hincha de San Martín.

No es poco para los futboleros de esta tierra que uno de los clubes más grandes del país se enfrente a un equipo sanjuanino. Son choques llenos de nostalgia y para muchos son sueños hechos realidad. Pero también hay quienes lo viven con “el corazón partido”, como Julia Marcelina Quiroga (62). La jefa de Sumario de la Subsecretaría de Trabajo de la provincia es fanática de River, pero también es hincha de San Martín. Vive a tres cuadras del estadio Hilario Sánchez y tiene una historia familiar de pasión por el fútbol.

Será quizás la única vez que suceda que cuatro vigentes campeones del mundo (Gonzalo Montiel, Marcos Acuña, Germán Pezzella y Franco Armani) y un campeón de América (Lucas Martínez Quarta) pisen San Juan para enfrentar a un club local. Y en este cruce histórico que parece salido de algún cuento de Osvaldo Soriano, surgen diversos relatos de no-ficción.

La vida de Julia, por ejemplo, es la historia de alguien que desde niña estuvo bajo la influencia de esta pasión popular. “Soy hija única. De mi papá heredé el amor por River y de mi madre la pasión por San Martín”, recuerda.

Su mamá se crió a una cuadra de la cancha del Verdinegro. “Mis padres iban a ver a San Martín. Inclusive, cuando Peñarol tenía su sede en Concepción, ellos veían los clásicos –entre el Bohemio y el Verdinegro- en esa cancha”, relata.

El año más doloroso

La mujer, que se llama Julia por una de sus abuelas y Marcelina por la otra, estuvo varios días expectante esperando por la venta de las plateas. Cuando el club anunció que estaban disponibles, inmediatamente compró para el sector Oeste del estadio. Su intención es ponerse detrás del banco de suplentes del “Muñeco” Marcelo Gallardo.

“Yo quiero ver a Gallardo. Algo que me duele es cuando veo al River de estos últimos años y saber que mi padre no pudo vivir esta etapa. Él ni siquiera supo que nos fuimos a la B”, cuenta.

Su papá murió el 15 de mayo de 2011. “El día que lo velamos era el último partido de River con Boca antes del descenso. Cuando fui a comprar la corona pregunté y me dijeron que íbamos perdiendo”. El Millonario bajó de categoría (el 26 de junio de ese año), a los pocos días de la misa por el primer mes de fallecido de Diego Armando Quiroga.

“Por un mes no vi televisión. Lloré amargamente porque soy fanática. Siempre le digo a mi marido que cuando me muera quiero que me entierre con el rosario y la bandera de River”, dice la empleada que entró al Estado en 1986 y asegura que es la más antigua en la Subsecretaría de Trabajo.

Compañeros en todo

Su esposo es entrerriano, se llama Miguel Delgado (65) y es jubilado. El hincha de Independiente se desempeñó en minería subterránea en el Sur y conoció a Julia en una marcha sindical en Buenos Aires (Quiroga fue dirigente de la Asociación Trabajadores del Estado). “Me lo traje conmigo a San Juan”, aclara, entre risas, la mujer. Acá el hombre se hizo hincha de San Martín.

En este caluroso sábado decidieron ir juntos a la cancha, mientras esperan que también llegue el Rojo de Avellaneda a la provincia para compartir otro momento en Concepción.

“Tengo la bendición de que mi marido es de Independiente, porque si hubiera sido de Boca no me hubiera casado”, dice, tajante, la fanática del Millonario. Actualmente, llevan 25 años juntos y 23 de casados y no tienen hijos. “Somos muy compinches, me banca en todo”, apunta Julia.

Alguna vez, en otro partido de Primera División, Miguel mostró ante las cámaras de la televisión porteña un cartel con la frase “Julia Marcelina, te amo” y fue felicitado por el relator.

Una vida con “la banda”

“Cuando era chica no teníamos televisor y escuchábamos los partidos por la radio. Recuerdo que seguí la campaña de River cuando fue campeón después de 18 años. Hubo una huelga de futbolistas y fueron a jugar los suplentes. Lo escuché en el fondo de mi casa, en una radio chiquita”, cuenta con orgullo.

Otros momentos que le quedaron grabados ocurrieron cuando un vecino la llevaba junto a su padre a Caucete para ver “por Canal 7 de Mendoza –la señal llegaba hasta ese departamento- algunos partidos internacionales”.

No conoce el Monumental de Núñez, pero cuando el Millonario viene a la provincia trata de ir a verlo. Uno de los partidos que recuerda fue cuando su equipo le ganó 4-1 a Desamparados en el estadio San Juan del Bicentenario, por el Nacional B en 2012.

“Me late el corazón por este partido”, reconoce ahora, a pocas horas de un nuevo choque en Concepción. “En el trabajo hablo de fútbol con mis compañeros varones. Con uno de ellos que es de River siempre nos decimos ‘somos todos Montiel’ –por el relato del último penal del Mundial-”.

Ella va a la cancha con la expectativa de ver jugar de cerca al “Cachete”, pero también a Armani, y espera por el ingreso del “Pity” Gonzalo Martínez, quien tiene un lugar en su corazón por la histórica final de la Copa Libertadores en Madrid. “Cuando River le gana a Boca voy a trabajar con la camiseta y coloco la bandera en mi puesto laboral (en el edificio del Registro Civil). Tengo un cartel con la frase ‘la gloria es de Dios’, como dice –Miguel- Borja”, relata la mujer que por cada superclásico ganado se compra algo del Millonario para coleccionar. Sus ídolos son Gallardo, Enzo Francescoli, Norberto “Beto” Alonso y Ariel Ortega.

Herencia materna

Julia Marcelina fue por primera vez a la cancha de San Martín cuando tenía 10 años. “Recuerdo que una vez acompañé a mi padre a un ascenso con viento Zonda y me acuerdo de la época en la que el presidente del club era –el exgobernador- Jorge Escobar”, dice.

Cuando era niña, su madre Elsa María Rodríguez (falleció en 2017) le hablaba de ese equipo “esperanza y luto”. “Cuando iban perdiendo, ella me tranquilizaba y me recordaba que siempre en los últimos minutos San Martín hace un gol. Mi madre decía ‘yo soy de los negros de San Martín’”, repasa nostálgica.

Quiroga vive con su esposo detrás del Santuario de la Inmaculada Concepción. Por eso cuando no puede ir al estadio escucha los gritos de gol y el ruido de los fuegos artificiales.

Antes de la pandemia iba más seguido a la cancha. Pero al transitar un largo aislamiento por su asma fue perdiendo el hábito. Este sábado es su primera vez tras la emergencia sanitaria. Asegura que no es de “cargar” a sus rivales, pero con una sonrisa irónica cuenta que el partido que más disfrutó fue el 6-1 de San Martín a Boca en el 2013.

Julia es muy lectora y busca especialmente las producciones de escritores sanjuaninos. Vive rodeada de libros (tiene casi 2000 en su biblioteca). Estudia administración de empresas en la Universidad Nacional de San Juan y también hace un curso de inglés ascendiendo a distintos niveles.

Pero en su vida hay un leitmotiv ineludible: “Me gusta mucho el fútbol en general. Mi esposo me pregunta a mí sobre los partidos y las incorporaciones de todos los equipos. Siempre leo mucho sobre eso. En mi casa se ven dos cosas en la tele: Netflix o fútbol”.

“Tengo el corazón partido con este partido”, confiesa. Entonces piensa en qué hubiera dicho su papá si hubiera visto al River de Gallardo y se imagina a su mamá alentando a sus “negritos de San Martín”. En la Platea Oeste baja, y con la pasión dividida, ella será otra vez testigo de una noche histórica en Concepción.