LEGISLACIÓN

El Senado italiano aprobó la ley que limita el acceso a la ciudadanía: cómo afecta a los argentinos

Durante la semana que viene, la Cámara de Diputados será el escenario del debate sobre esta reforma. El oficialismo confía en obtener la sanción definitiva, dada su mayoría en dicho cuerpo legislativo. La medida afecta a un gran número de argentinos que aspiraban a tener el DNI del país europeo,
jueves 15 de mayo de 2025

El camino hacia la aprobación de una reforma que dificulta el acceso a la ciudadanía italiana para miles de argentinos se acortó. El Senado italiano dio luz verde este jueves al decreto impulsado por el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, el cual introduce modificaciones en el proceso de reconocimiento de la nacionalidad italiana.

El texto pasará ahora a la Cámara de Diputados. Se espera que la votación final se celebre la próxima semana. El gobierno descuenta su aprobación, ya que domina la cámara.

El ejecutivo de Meloni se mostró exultante tras la votación. “Es (un paso) muy importante”, dijo el canciller Antonio Tajani. Según afirmó, el decreto “pretende devolver la dignidad y el sentido a un derecho que debe basarse en un vínculo auténtico con Italia, no solo burocrático, sino también cultural, cívico e identitario”.

La reforma fue aprobada por 81 votos a favor y 37 en contra.

El decreto establece que, a partir de la aprobación de la reforma, los italianos nacidos en el exterior no transmitirán automáticamente a sus hijos la ciudadanía italiana.

El texto establece un límite generacional para la transmisión de la ciudadanía por derecho de sangre. Así, la ciudadanía solo puede ser reconocida a quien tenga un antepasado de primer grado (padre o madre) o de segundo grado (abuelo o abuela) nacido en Italia.

La reforma termina con los reconocimientos automáticos de la ciudadanía. Hasta ahora, por ejemplo, los argentinos con pasaporte italianos podían transmitir la ciudadanía a sus hijos. Ahora, solo será posible tramitarla si los interesados tienen un padre o un abuelo nacido en Italia.

“La ciudadanía debe ser un reconocimiento serio y consciente, que se confirma mediante el compromiso. Esta reforma no excluye, sino que responsabiliza. Propone criterios más selectivos y transparentes, capaces de fortalecer la integridad de nuestro sistema y prevenir abusos”, dijo Tajani.

Hasta antes de esta reforma, la ley vigente desde 1992 sostenía el principios de ius sanguinis y no establecía límite de generaciones para solicitar la ciudadanía italiana por descendencia.

Desde el gobierno italiano advirtieron que muchos descendientes de italianos, en especial en la Argentina y Brasil, tramitaban la nacionalidad solo para obtener las ventajas de un pasaporte europeo.

“La nacionalidad no puede ser un instrumento para poder viajar a Miami con un pasaporte europeo”, acusó Tajani en marzo.

Se estima que casi un millón de italianos residen en la Argentina, en su enorme mayoría descendientes de la masiva emigración italiana de principios de siglo XX.

 

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