OPINIÓN

Albert Einstein dijo que "Dios no jugó a los dados cuando creó el Universo"

Por Marcelo Arancibia
jueves 02 de octubre de 2025

Cuando los hombres de poder juegan a ser Dios, para moldear la República a sus necesidades políticas, crean agujeros negros donde se pierden derechos y garantías constitucionales, y el Estado de Derecho que expuesto a la inmoralidad pública (corrupción).

La vacancia, por la inesperada muerte Dr. Eduardo Quattropani, del cargo de fiscal general de la Corte de Justicia, encuentra al Gobierno de Marcelo Orrego sin los resortes del poder político para moldear la Justicia, tal como en su oportunidad lo hicieron sus predecesores José Luis Gioja y Sergio Uñac.

Orrego no controla el Consejo de la Magistratura, ni una mayoría legislativa, ahora no sabemos a ciencia cierta si ello no le permite sanear el método de integración de magistrados constitucionales (como se comprometió en campaña electoral) o bien para capturar el Poder Judicial con los propios.

A su vez, el PJ, gracias al capricho del Tribunal Electoral en desdoblar las elecciones 2023 de Gobernador a las de Diputados Provinciales, aprovecha su mayoría legislativa para bloquear toda modificación al funcionamiento de nuestro sistema republicano de San Juan; circunstancia que parece no molestar mucho al Gobierno Provincial. 

Pero, ocurrió un cisne negro, se produjo la vacancia del cargo político institucional más importante después del de Gobernador Provincial, y nos encuentra sin la ley o el reglamento que corrija el método de selección de ternas para cubrir los cargos en la Magistratura. Todos hablaban de su necesidad, pero nadie hizo nada al respecto. 

Hoy que se elija un buen fiscal general, será producto del azar no de las Instituciones que debieran velar por la idoneidad y capacidad de un funcionario público.

Si el PJ hace una buena elección el próximo 26 de octubre, seguramente irá por el cargo de fiscal general, matará dos pájaros de un solo tiro: poner a uno de la propia tropa, que garantice impunidad al poder ... eso sí, que haga temblar a lo perejiles.

¿Por qué el orregismo puede perder el control de la fiscalía general de la Corte, y con ello el manejo de una cuota importante del poder real? 

Las razones son tres:

1°) En las elecciones del 2022 donde se eligieron los dos abogados consejeros del Consejo de la Magistratura, la agrupación de abogados orregistas consintió que el Foro de Abogados convocara a elecciones entre las 8 y las 13 horas; y no entre las 8 y las 16 horas. Quienes conoce el "paño" del Foro sabe que el oficialismo provincial (me refiero al Gobierno) gana las elecciones cuando éstas se realizan entre las 8 y las 13 horas. Las razones: los abogados del Estado son invitados (amablemente) a ir a la sede del Foro a votar (por el oficialismo); mientras que los votos de la oposición (mayormente litigantes) van a votar a la mañana, siempre que sus obligaciones tribunalicias se lo permitan.

Entonces, cuando se extiende el comicio hasta las 16 horas, las chances de la oposición al Gobierno Provincial de ganar las elecciones se incrementan notablemente, porque en esas horas solo van a votar los abogados litigantes. 

Por no entender la lógica y las costumbres del Foro, perdieron unas elecciones, y con ello el control del Consejo de la Magistratura hasta fines del 2026. Los consejeros por la abogacía (o por el peronismo) se lo están haciendo entender.

Fue mala praxis política.

2°) No está claro que piensa y cuál es la política del Gobierno Provincial respecto a justicia y seguridad. La Corte y el ex fiscal general, con el Gobierno de Orrego, han gozado de una libertad para ejercer el poder judicial de la manera descripta por el gran Jurista Italiano Luigi Ferrajoli: "salvaje", entre otras cosas, con la integración del Partido Justicialista en la Estructura del Poder Judicial, o la forma arbitraria de ejercer el poder afectando derechos fundamentales de las personas (el tema da para otra nota). 
Tener una política judicial dista mucho de "meter" partidarios en la magistratura. Es mucho más, es como garantizar la separación de poderes, la independencia judicial, el respeto a los principios de legalidad y proporcionalidad, y la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas.

No es mala praxis política, es no tener política.

3°) ¿Orrego es víctima de una democracia condicionada por el PJ? El Gobernador ha sabido construir una mayoría simple en la legislatura (¿la mantendrá cuando el Vicegobernador Martín se convierta en Diputado Nacional?) pero con ella no ha promovido la sanción de ninguna ley que decontruya el populismo institucional que nos legara el peronismo. Por ejemplo, hubiera limitado la mayoría justicialista en el Consejo de la Magistratura si con tiempo lograba la sanción de una nueva ley, o se dictara un reglamento interno del Consejo de la Magistratura. Un concurso con orden de mérito (puntaje) habría privado a la mayoría del PJ de arbitrariedad y discrecionalidad a la hora de formar las ternas; pero para ello había que creer en la idoneidad como criterio de selección y no recurrir al apadrinamiento de los propios.

Ya es tarde.  

No es mala praxis ni falta de política, es no tener convicciones para que en San Juan dejemos atrás el acomodo y su reverso, el miedo.
Tal vez debiera el oficialismo pensar, cuando la terna peronista llegue a la Cámara de Diputados, que con praxis política, con una idea clara sobre que hacer con la justicia y seguridad, y con convicción a favor de la República, logre rechazarla y empezar el concurso otra vez, no como una simulación, sino como acto responsable para cubrir un cargo sensible, que no puede recaer en la persona equivocada: que sea dependiente de los otros poder y que por ello solo se dedique a perseguir ladrones de gallinas.

Sarmiento fue dos veces Senador Nacional, presidente de la Nación y en 1829 Juez de Paz en San Juan. El problema no es que el futuro fiscal general sea o haya pasado por la política, el problema es que carezca de templanza, ética e idoneidad para asegurar y afianzar la justicia y su independencia. Busquemos a esa persona, por el bien de nuestro sistema Republicano.