ESCÁNDALO

Ya hay cuatro denuncias en la Justicia de Mendoza contra el empresario sanjuanino acusado de estafar a egresados y cumpleañeras de 15

Se trata de Mauricio Morales y su firma '“Ok Catering, Eventos & Egresados MDZ”, quien tiene diversos reclamos en la vecina provincia por eventos que nunca se realizaron. Delitos Económicos tiene a cargo la investigación.
Epicentro. Esta es la Quinta La Bancaria, en Mendoza, donde una familia de gemelas que cumplían 15 años, decidieron hacer la fiesta de celebración con la organización del sanjuanino Mauricio Morales, algo que nunca ocurrió.
Epicentro. Esta es la Quinta La Bancaria, en Mendoza, donde una familia de gemelas que cumplían 15 años, decidieron hacer la fiesta de celebración con la organización del sanjuanino Mauricio Morales, algo que nunca ocurrió.
martes 02 de diciembre de 2025

La Justicia de Mendoza, más precisamente la sección de Delitos Económicos del Ministerio Público Fiscal de la vecina provincia, ya recibió al menos cuatro denuncias formales contra el empresario Mauricio Morales y su firma, “Ok Catering, Eventos & Egresados MDZ”, acusados de estafar tanto a egresados con su famoso baile de despedida como a cumpleañeras de 15 años.

De acuerdo a lo publicado por el medio Los Andes, la fiscal a cargo de la causa es Susana Muscinisi, quien ya recibió la denuncia de varios damnificados y espera, en las próximas horas, una catarata de más exposiciones judiciales contra Morales, de quien se desconoce su paradero actualmente. Por el momento, no tiene pedido de captura de parte de la Justicia de Mendoza.

Sobre el modo de operar de Morales y su firma, era el de contratar tres salones en Mendoza, donde realizaría los eventos. Estos sitios no tienen más que la vinculación del pago de un alquiler con el apuntado por las supuestas víctimas de estafas y se llaman: Finca Dorada (en Los Corralitos), Quinta La Bancaria (en El Bermejo) y Salón Balear (en Rodeo de la Cruz).

En el combo que ofrecía Morales por producir estos eventos, se encontraba catering, música y fotografía para egresados, casamientos y cumpleaños de 15.

EL CASO DE LAS GEMELAS QUE CUMPLÍAN 15 AÑOS

Las hermanas ultimaban detalles: ya habían pasado los peluqueros y maquilladores y tenían sus vestidos puestos, según Los Andes. Era un hermoso sábado 29 de noviembre, fecha en la que celebrarían sus 15 años. Mónica, la mamá, las acompañaba en un hotel cercano al salón Quinta La Bancaria, donde horas más tarde llegarían cientos de invitados. Pero a las 19, un llamado encendió la primera alarma: “Me llamó el hombre que llevaba los sillones diciendo que en el salón no había nadie y no podía entrar”, contó.

Hasta las 17 de ese mismo día habían estado hablando con el organizador, Mauricio Morales, y nada hacía sospechar lo que estaba por ocurrir.

“Llamé a Mauricio y no me atendía. Luego nos mandó una foto de un auto chocado diciendo que había tenido un accidente. Después descubrimos que esa foto era vieja”, relató la mamá.

La mujer y su esposo fueron hasta el salón y descubrieron el panorama angustiante: no había globos, ni mesas, ni mozos, ni cocinas encendidas. “No había nadie”, relató.

Allí hablaron con el dueño de Quinta La Bancaria, quien se mostró predispuesto a colaborar: “El salón era lo único que había pagado Morales”, confirmó Mónica. Pero ya nada podía hacerse.

La mujer primero contuvo a sus hijas y luego avisó a los cientos de invitados que no fueran porque habían sido estafados.

“El jueves anterior a la fiesta le entregamos en mano a Morales los últimos 800 dólares. En total pagamos $10 millones”, dijo angustiada Mónica mientras reunía pruebas para la denuncia.

UNA CENA DE EGRESADOS CON 5 KILOS DE CARNE Y DOS HELADOS PARA 250 PERSONAS

Otro caso -el primero que destapó el escándalo- fue el de los egresados de la escuela rural N.º 4-215 “Buenos Vecinos”, de Colonia Segovia. Los 29 alumnos vivieron una noche para el olvido.

Como muchos otros, la empresa llegó a ellos por Facebook. Se reunieron con Morales en Quinta La Bancaria y contrataron un combo que incluía banquete, filmación, cabina de fotos, túnel de neón, mesa dulce, candy bar y servicio de batea para los egresados.

El encuentro fue en abril y la fecha pactada para la fiesta, el 22 de noviembre en el salón Balear.

A medida que se acercaba la fecha, el costo de la tarjeta aumentaba. “Los chicos tuvieron que cancelar el 50% en mayo, que salía $46.000, pero luego los padres fueron pagando otros importes según cuándo abonaban”, relató Rebeca, madre de una alumna.

Los padres pagaron entre $69.000 y $82.000 por su entrada.

El día de la fiesta, los alumnos viajaron desde Colonia Segovia hasta la Casa de Gobierno. Allí los esperaba una batea -por la cual pagaron $530.000 extra a Morales- que los trasladaría al salón.

Mientras los estudiantes recorrían la ciudad, los padres en el salón empezaron a notar que el servicio no estaba preparado para los 250 invitados.

“Mauricio estuvo en el salón, pero dijo: ‘Me voy a bañar y vuelvo’”. Luego de eso, todo fue caos.

“No había organización; ni siquiera sabían por dónde debían entrar los chicos, que habían preparado una coreografía”, explicó Rebeca.

En la recepción solo ofrecieron “cinco bandejas de pizzetas” y gaseosas calientes en vasos plásticos. Muy lejos del lujo prometido.

“Cuando vi que todo era raro, entré a la cocina de prepo y no lo podía creer: había unos 5 kilos de carne cruda, 12 chorizos, 20 masitas dulces y dos helados para celíacos. Nada más”, detalló Rebeca. “Ah, y unas empanadas agrias”.

En medio de los reclamos, la mayoría de los mozos y el personal de seguridad se fue. El DJ intentó irse, pero se quedó para acompañar a los chicos. “Le pedimos que al menos les pusiera música”, dijo la madre.

Además de los 250 invitados, llegaron otros 50 que habían pagado solo el baile. Dos padres hicieron de seguridad y entre todos hicieron “una vaquita” para comprar empanadas y bebidas.

Morales llegó en su auto en medio de la noche. “Dijo que iba a hablar con algunos padres, pero cuando se enteraron que estaba afuera, salieron todos ofuscados y se escapó. No nos dio tiempo de llamar a la policía”, recordó Rebeca.

“Somos de una escuela rural. Hicimos todo con mucho esfuerzo. Estamos muy dolidos”, agregó.

El sábado siguiente, dos escuelas más sufrieron lo mismo, pero esos egresados ni siquiera pudieron ingresar al salón.