CONSUMO

Útiles escolares en San Juan: comprar lo justo, comparar más y esperar hasta último momento

Con listas cerradas para todo el año, ventas moderadas en enero y precios estables, el consumo escolar muestra un cambio de hábito que también se replica en otras provincias del país.
sábado 24 de enero de 2026

Durante el primer mes del año, el movimiento en las librerías del centro sanjuanino es escaso. A semanas del inicio del ciclo lectivo, previsto para el 2 de marzo, la compra de útiles escolares dejó de ser abundante y anticipada para transformarse en una adquisición medida, planificada y, en muchos casos, postergada hasta último momento, según los gerentes y empleados de reconocidas firmas sanjuaninas del rubro. Desde el sector coinciden en que, por ahora, predomina la consulta y la comparación de precios por sobre las compras.

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El escenario económico actual también incide en este comportamiento. En pleno enero, los útiles escolares no encabezan las prioridades de los hogares sanjuaninos, atravesados por otros gastos propios del inicio de año, como servicios, vacaciones o compromisos familiares. En este contexto, los precios aparecen como un factor que brinda cierta previsibilidad: según indicaron desde las librerías Lapicero, Integral y Salomón, en un recorrido por esos locales de este diario, los aumentos respecto a 2025 oscilaron entre el 5% y el 8%, un nivel que no impulsó la compra anticipada y reforzó la decisión de muchas familias de esperar. “A diferencia de otros años, no hubo un salto fuerte en los valores. Hoy se puede comprar prácticamente como el año pasado”, explicó Yaco, gerente de Papelería Salomón, al referirse al impacto de la inflación en el rubro.

Actualmente, los cuadernos A4 pueden encontrarse desde los 2.000 pesos hasta marcas que superan los 10.000, mientras que las mochilas básicas parten desde los 12.000 o 15.000 pesos y alcanzan valores más elevados en modelos con diseño y refuerzos. Para acompañar este contexto, algunos comercios implementaron packs promocionales y facilidades de pago, con la posibilidad de abonar en 3 y 6 cuotas sin interés, principalmente a través de tarjetas de crédito y billeteras virtuales, que se consolidan como los medios de pago más utilizados.

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Los empleados confirman que el consumo actual se caracteriza por la precisión y el ajuste a lo solicitado por las escuelas. “Hoy la gente compra exactamente lo que le piden desde la escuela, ya no se lleva de más”, señaló Héctor, empleado de Integral Distribuciones. En la misma línea, Valeria, empleada de Lapicero, explicó que “la mayoría llega con la lista en mano, pregunta precios, compara y decide. Pero lo que más se compra son cuadernos”. De este modo, la demanda se concentra principalmente en mochilas, cuadernos y kits básicos de escritura, sin compras adicionales.

Esa lógica también se refleja en las decisiones de las familias. “Yo trato de comprar todo lo que pide la lista, pero voy por partes. Empiezo por los cuadernos y lo más importante, y después voy sumando el resto para llegar con todo lo que piden los docentes”, contó Luna, una madre durante una recorrida por librerías del microcentro. En el mismo sentido, Evelyn, otra madre sanjuanina, explicó que la compra se adapta a las posibilidades de cada hogar: “La verdad es que trato de cumplir con la lista de materiales, pero en la medida que puedo o tengo. Sí reciclo algunas cosas, por ejemplo, el cuaderno de comunicaciones, que casi no lo usan, y los lápices que todavía sirven. Y, bueno, un poco a último momento voy a comprar lo que nos falta”.

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Este comportamiento tampoco resulta exclusivo de la provincia. Según reflejaron distintos medios de Mendoza, Santa Fe y Misiones, allí también se repite una tendencia similar: familias que planifican la compra escolar, comparan precios y ajustan el gasto, ya sea anticipando la compra o dejándola para más cerca del inicio de clases. Así, la compra de útiles escolares vuelve a funcionar como un termómetro del consumo actual, marcado por menos compras impulsivas y una planificación cada vez más cuidadosa.