SU FAMILIA PIDE JUSTICIA
Con un médico imputado por mala praxis, arranca el juicio por la muerte de Julieta Viñales
Cinco años tuvieron que pasar para que la familia de Julieta Viñales tenga la posibilidad de demostrar que la muerte de la joven de 18 años, se produjo en lo que consideran un caso de mala praxis, luego de someterse a una operación de amígdalas que resultó en complicaciones de salud de las que nunca pudo recuperarse y que desembocaron en su fallecimiento.
La vida de Julieta se apagó para siempre el 4 de marzo de 2020. Tenía apenas 18 años, estudiaba medicina en Buenos Aires y había vuelto a San Juan, para pasar las fiestas en familia y someterse a una operación de amígdalas que, según le habían comentado, el médico Maximiliano Babsía, era “simple y de rápida recuperación”. Veinte días después de entrar al quirófano, murió tras una serie de complicaciones que, de acuerdo con la investigación, podrían haberse evitado.
Babsía, especialista en otorrinolaringología, fue quien llevó a cabo la operación y al finalizar el procedimiento quirúrgico efectuado a mediados de febrero de 2020, les dijo a los familiares de Julieta que todo había salido bien, que durante el post-operatorio Julieta tendrían algunas molestias "normales" debido a la cirugía y le recetó ácido tranexámico, para las hemorragias. Eso le hizo ruido a Cyntia Aboal, madre de Julieta.
Sin embargo, al día siguiente la situación empeoró y Julieta empezó a vomitar sangre y a sentirse ahogada. Se desvaneció y tuvo que ser trasladada de inmediato al Hospital Marcial Quiroga donde ingresó con un shock hipovolémico, pulsaciones leves y perdida de conocimiento. Allí fue estabilizada y luego la derivaron al Hospital Rawson.
Ya en el nosocomio central, la familia volvió a contactar a Babsía, el cual les afirmó que todo iba a estar bien. El sábado permaneció sin modificaciones en su estado, pero lo peor llegó el domingo cuando sufrió una nueva hemorragia masiva, tuvo que ser sometida a tareas de reanimación e ingresada al quirófano, ya que se desangraba.
En la sala de operaciones, descubrieron que Julieta tenía la artería carótida desgarrada, por lo que citaron a Babsía para que dé explicaciones, a lo que este respondió que “no sabía qué había sucedido”. Desde ese momento no mantuvo contacto con los padres de Viñales nunca más.
Julieta entró en paro y fue diagnosticada con muerte cerebral. Tres semanas después, el 4 de marzo de 2020 falleció.
Desde entonces, su familia inició el largo recorrido judicial para pedir justicia por la muerte de la joven y apuntando contra el médico que la operó por mala praxis. Al parecer, durante la operación, Babsía habría cortado varias capas de la arteria carótida, lo que resultó en la hemorragia.
Con el correr de los días, las molestias se convirtieron en un dolor de intenso en la parte derecha de la garganta, por lo que volvieron a consultarle al médico, a lo cual él respondió que era normal, ya que la operación fue en esa zona y que fueran a consulta la semana siguiente.
Tras efectuar la denuncia ante la Justicia, comenzó la investigación para determinar la responsabilidad de Babsía en el caso y para el juez Eduardo Raed -quien por ese entonces oficiaba en la Unidad Conclusiva de Causas del viejo sistema penal mixto- hubo pruebas suficientes para endilgarle al médico el delito de homicidio culposo. Es por ello que fue procesado a mediados de diciembre de 2021, fallo que fue apelado por la defensa del otorrinolaringólogo.
Sin embargo, la Sala II de la Cámara Penal rechazó este recurso apelatorio y dejó firme el procesamiento a Babsía, dejando la causa en condiciones de ser elevada a juicio.
Ahora, el caso entre en recta de definiciones, ya que este martes 9 de septiembre por la mañana comenzará el juicio contra Maximiliano Babsía, quien será juzgado bajo el viejo sistema penal. Por el delito imputado, se prevé una pena de hasta cinco años de prisión y diez años de inhabilitación para ejercer la medicina.
Su familia renovará su pedido de justicia para hallar algo de alivio a un triste suceso que podría haberse evitado.