OPINIÓN

¿Cómo preparo mi Pyme para el futuro?

Foto Unsplash
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domingo 10 de noviembre de 2024

En Argentina hay un gran número de micro, pequeñas y medianas empresas, podríamos decir que son el motor de la economía, ya que representan el 99,4% de las empresas y emplean al 64% de las personas asalariadas registradas (Ministerio de Economía de la Nación, 2023).

Durante años han sabido competir en un entorno bastante impredecible como lo es la economía argentina, han soportado grandes tasas de inflación, de devaluación del peso, de regulaciones, de controles abusivos de organismos del estado, pero, tal vez, tengan ahora que enfrentar un desafío todavía mayor.

Por supuesto, no podemos dejar de mencionar que este año, además, han sufrido una de las mayores crisis, enfrentando una gran recesión, pero ahora todo parece indicar que levemente se están empezando a recuperar. Según un informe reciente de la CAME (Cámara Argentina de la Mediana Empresa), en octubre se dio el primer repunte interanual de las ventas minoristas en pymes (2,9%) y en términos mensuales sin estacionalidad el rebote fue del 7,4%.

Tal vez, este rebote no sea todavía como para ilusionarse, pero de confirmarse la tendencia, hay que estar preparados. Es que nuestro país no es ajeno al contexto internacional y las transformaciones que se están desarrollando en varios frentes van a representar tanto una amenaza para las MiPymes como una oportunidad se preparan convenientemente para enfrentarlas.

El futuro de las pequeñas empresas: un panorama de transformación y adaptación

Las pequeñas empresas se encuentran en una encrucijada ante un entorno cada vez más digitalizado, globalizado y competitivo. Factores como el avance de la tecnología, el crecimiento del comercio global, la concentración económica en grandes corporaciones, los nuevos hábitos de consumo y la expansión del trabajo remoto están configurando el futuro de los negocios a pequeña escala. 

Los que llevamos algunos años asesorando empresas hemos visto cómo las transformaciones han llegado a lugares que parecían alejados y supuestamente ajenos al desarrollo global. Estos cambios presentan tanto desafíos como oportunidades para las pymes, que deberán adaptarse de manera ágil para prosperar en un contexto de constante transformación.

Avances tecnológicos: un catalizador para la competitividad

El avance en tecnologías como la inteligencia artificial (AI), el Internet de las Cosas (IoT), el big data, el machine learning y la automatización están impulsando un cambio radical en la forma en que operan las pequeñas empresas. La digitalización permite a las pymes optimizar procesos, reducir costos y mejorar la atención al cliente mediante la automatización y el uso de datos.

Las ventas ya no se concretan solamente en “el mostrador” y la mercadería no se exhibe solamente en las vidrieras, el desarrollo de plataformas de comercio electrónico facilita la entrada de pequeñas empresas al mercado digital, permitiéndoles expandir su alcance más allá de sus límites locales. Las Pymes comerciales e industriales ya están ofreciendo sus productos en línea, han sabido subirse a los avances tecnológicos gracias a la gran oportunidad que les ofrecen sitios como “Mercado Libre" como un nuevo y disruptivo canal de comercialización.

Sin embargo, el acceso a estas herramientas no siempre es equitativo. Las grandes corporaciones tienen más recursos para adoptar y desarrollar tecnologías de punta, lo cual puede dejar a las pequeñas empresas en desventaja. La clave para el éxito de las pymes en este contexto será adoptar una mentalidad innovadora, invirtiendo en capacitación y adoptando herramientas tecnológicas accesibles y asequibles para mantenerse competitivas.

Comercio global: oportunidades y desafíos en un mercado ampliado

La globalización ha ampliado el acceso a los mercados internacionales, ofreciendo a las pequeñas empresas nuevas oportunidades de crecimiento. Plataformas de venta globales y la mejora de los sistemas de logística y distribución permiten a las pymes alcanzar a clientes en diferentes partes del mundo. Este fenómeno ha abierto la puerta a la internacionalización incluso para los pequeños negocios, que pueden diversificar sus fuentes de ingreso y aprovechar nichos específicos en mercados extranjeros.

Es importante destacar que nuestro país siempre tuvo un escudo protector ante la competencia internacional, pero el gobierno de Javier Milei parece estar dispuesto a cambiar la historia y promover la competencia con los gigantes como China, Hong Kong o los Estados Unidos, sin ningún tipo de protección o arancel que lo impida.

No obstante, competir en un mercado global también conlleva desafíos significativos. Las pequeñas empresas enfrentan barreras como los costos de exportación, los aranceles y la complejidad de los marcos regulatorios internacionales. Además, la competencia en el comercio global es feroz, y las pymes deben encontrar maneras de diferenciarse frente a empresas más grandes con mayor presencia y recursos en el mercado global. Adaptarse a las demandas del mercado internacional y conocer las normativas y preferencias de los consumidores en diferentes regiones será crucial para el éxito de estas empresas.

Concentración económica: un obstáculo y una realidad inminente

La creciente concentración económica en grandes corporaciones y conglomerados representa una amenaza para la supervivencia de las pequeñas empresas. Las grandes empresas, con sus recursos sustanciales y economías de escala, pueden ofrecer precios más bajos y servicios más completos, dejando en desventaja a las pymes. Además, en sectores como el comercio minorista y la tecnología, las grandes empresas han incrementado su participación en el mercado, reduciendo el espacio para que las pequeñas empresas prosperen.

A pesar de esta concentración, las pymes pueden encontrar oportunidades si se enfocan en especializarse en nichos de mercado, en desarrollar una identidad de marca fuerte y en ofrecer una experiencia personalizada al cliente que sea difícil de replicar para las grandes corporaciones. La clave radica en la diferenciación y en el desarrollo de relaciones sólidas con los clientes, ofreciendo valor más allá del precio.

Nuevos hábitos de consumo: sostenibilidad, conveniencia y personalización

Los consumidores actuales buscan cada vez más productos y servicios sostenibles, convenientes y personalizados. Las tendencias de consumo están pasando de un enfoque en el consumo masivo a una preferencia por productos locales, éticos y ecológicamente responsables. Esto abre oportunidades para que las pequeñas empresas capitalicen en la creciente demanda de sostenibilidad, aprovechando su capacidad para innovar rápidamente y para ofrecer productos únicos y de alta calidad.

El reto para las pymes será mantenerse al día con las tendencias cambiantes y adaptar su modelo de negocio para alinearse con estos valores. La transparencia en la cadena de suministro, el uso de materiales sostenibles y el enfoque en prácticas éticas y responsables son factores que las pequeñas empresas pueden aprovechar para atraer a un consumidor cada vez más consciente de su impacto en el planeta.

Trabajo remoto: nuevas formas de organización y eficiencia

Tuve la oportunidad de conocer hace unos años a un joven programador que, desde el fondo de su casa en una pequeña localidad sanjuanina, manejaba las redes sociales de una empresa española. Tampoco deja de sorprenderme la cantidad de colegas que trabajan en remoto para empresas del exterior.

La expansión del trabajo remoto ha transformado la manera en que operan las empresas, incluyendo a las pequeñas. Este cambio ha permitido a las pymes acceder a talento más diverso y especializado, sin las limitaciones geográficas tradicionales. Además, el trabajo remoto reduce los costos asociados a mantener una infraestructura física, permitiendo a las empresas destinar recursos a otras áreas estratégicas.

Aparecen figuras nuevas como los “fractional CFO”, profesionales que relevan en forma remota a las empresas y proponen oportunidades de mejora.

Sin embargo, gestionar una fuerza laboral remota también conlleva desafíos, especialmente en términos de comunicación, coordinación y cultura organizacional. Las pequeñas empresas deberán adaptarse a nuevas herramientas de gestión de proyectos y comunicación digital para mantener una operación eficiente. Crear una cultura de trabajo sólida y colaborativa a distancia será crucial para retener talento y garantizar la productividad en un entorno laboral remoto.

Conclusión: un futuro de adaptación y resiliencia

El futuro de las pequeñas empresas estará marcado por su capacidad de adaptarse a un entorno en constante evolución. Aquellas que adopten la tecnología, exploren mercados globales, se diferencien de las grandes corporaciones, alineen sus prácticas con los nuevos hábitos de consumo y aprovechen los beneficios del trabajo remoto tendrán una ventaja competitiva.

Aunque los desafíos son significativos, el espíritu innovador y la cercanía con el cliente que caracterizan a las pequeñas empresas les brindan una oportunidad única para prosperar en un futuro marcado por la transformación. Adaptarse y evolucionar no solo será necesario para su supervivencia, sino también para el desarrollo de un sector empresarial diverso y dinámico que contribuya al crecimiento económico y social.