Caso crítico

Infarto grave, acción inmediata y final favorable: el trabajo clave del equipo de Santa Clara San Juan

La paciente fue sometida a dos angioplastias.
miércoles 28 de enero de 2026

El equipo médico de la Clínica Santa Clara San Juan enfrentó una situación de extrema complejidad que puso a prueba la capacidad de respuesta, la coordinación profesional y los recursos de la institución. De acuerdo a lo informado, una paciente ingresó a la guardia en paro cardiorrespiratorio, cursando un infarto anterior extenso, uno de los cuadros cardiovasculares más graves y con mayor riesgo de mortalidad.

La rapidez en el diagnóstico, la articulación entre los distintos servicios y el compromiso de cada integrante del equipo de salud fueron determinantes para lograr un desenlace favorable en muy poco tiempo.

“La paciente ingresó en paro, con un síndrome coronario agudo. Se realizaron maniobras de reanimación avanzada y logramos estabilizarla para llevarla rápidamente a Hemodinamia”, explicó el cardiólogo Matías Motter respecto a la gravedad del cuadro.

En cuestión de minutos, la paciente fue trasladada a la sala de Hemodinamia, donde se confirmó que la arteria responsable del infarto era la descendente anterior, una de las más importantes para el funcionamiento cardíaco. Allí se realizó una angioplastia de urgencia que permitió abrir la arteria y restablecer el flujo sanguíneo.

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El Dr. Sebastián Lerga, integrante del equipo de Hemodinamia, destacó la complejidad del procedimiento: “Se trataba de un infarto muy extenso, con la paciente en shock cardiogénico. La angioplastia se realizó en agudo y la respuesta fue excelente. Salió de la sala con muy buen flujo en la arteria tratada”.

Debido a la persistencia del shock cardiogénico, a las 24 horas de la primera intervención se decidió realizar una segunda angioplastia, esta vez sobre la arteria coronaria derecha. El procedimiento se desarrolló con éxito y permitió una mejora significativa de los parámetros hemodinámicos, posibilitando que la paciente despertara 24 horas después. Esta evolución fue clave para alcanzar un alta médica temprana, un resultado excepcional frente a un cuadro de semejante gravedad.

Tras las intervenciones, la paciente continuó su recuperación en la Unidad Coronaria, donde recibió medicación específica, soporte hemodinámico y monitoreo permanente. El trabajo coordinado entre cardiólogos, personal de enfermería y equipos de apoyo resultó fundamental para sostener cada etapa del tratamiento.

Los profesionales durante el procedimiento. 

 

Por su parte, el Dr. Marcos Masano subrayó un mensaje central para la comunidad: “Consultar a tiempo salva vidas. El diagnóstico temprano y la rápida intervención permiten limitar el daño y reducir el riesgo. Además, el rol del primer contacto en Guardia es decisivo: una RCP bien realizada puede revertir un paro cardiorrespiratorio”.

Asimismo, destacó el rol de la institución y su capacidad de respuesta: “Contamos con todos los recursos necesarios para actuar con rapidez y eficacia. Esto es posible gracias a una estructura organizada, equipamiento adecuado y equipos profesionales altamente capacitados, preparados para responder ante situaciones críticas”.