OPINIÓN

La crisis de aranceles

.
domingo 13 de abril de 2025

La semana pasada no ha sido una de las más tranquilas desde el punto de vista económico.

Finalmente las promesas de aplicar “aranceles recíprocos” se materializaron el pasado 2 de abril, evento que fue promocionado por la Casa Blanca con un título algo cinematográfico: “Día de la Liberación”.

Esa jornada, luego del cierre de los mercados, pudimos ver al presidente de Estados Unidos exhibiendo unas tablas gigantes con una lista de países en una columna, en la siguiente columna los aranceles que recargan a los productos que importan de los Estados Unidos y, en la última columna, un cálculo de los nuevos aranceles que Estados Unidos comenzaría a cobrar por los productos que importe de ese país.

Más allá de los “memes” que invadieron las redes sociales destacando que en la lista habían países que sólo están habitados por pingüinos y que nadie comprendió del todo la extraña fórmula matemática que habían utilizado para calcular los aranceles, el evento tuvo una repercusión mundial.

De más está decir que el aumento de un arancel encarece el costo del producto importado lo que provocaría desigualdad de condiciones para competir en el mercado americano. Lo que se busca aplicando estas tarifas es proteger a la industria americana, algo que en la Argentina tenemos bastante experiencia. Argentina impone aranceles a los productos importados desde hace décadas, obligando a los argentinos a pagar excentricidades por un celular importado o por una serie de bienes que nos cuestan más barato en el exterior.

Pero también tenemos que tener en cuenta que hoy, gracias a la globalización, las empresas americanas fabrican sus productos en diversas partes del mundo, por lo tanto, también perjudica a las propias empresas americanas.

¿Quién paga los aranceles?

Un arancel es básicamente un impuesto, podríamos decir que el Día de la Liberación escondió en definitiva un “impuestazo”. Los impuestos se cargan tarde o temprano al precio de los productos y lo terminan pagando los ciudadanos americanos con mayor inflación.

Este punto es un tema crucial en Estados Unidos porque desde hace bastante tiempo el país está intentando bajar la inflación que subió por las políticas adoptadas en la pandemia. La Reserva Federal viene interviniendo a través de su política monetaria para bajar las tasas de referencia con dos objetivos, reactivar la economía y bajar la inflación a un target del 2% anual.

Este sendero de baja de tasas que comenzó en septiembre pasado ha sido muy delicado para lograr bajar la inflación sin perjudicar la actividad. A este proceso se lo denomina “Soft Landing”.

La nueva política de aranceles seguramente viene a aumentar la inflación y revertir el camino adoptado por el Soft Landing, lo que seguramente generará largos debates entre la Casa Blanca y la Fed.

Guerra Comercial

El “Día de la Liberación” generó la reacción de los otros países del mundo, algunos, como Argentina, se sintieron agradecidos de haber sido castigados con la menor alícuota del 10%. Otros, entendieron que ahora son víctimas de un abuso y declararon la guerra comercial.

Así fue que China y la Comunidad Europea redoblaron la apuesta y aplicaron aranceles adicionales a los productos norteamericanos, el mundo entero se convirtió en más proteccionista, lo que implicaría que las empresas norteamericanas no serían competitivas en varios países que reaccionaron a las tarifas impuestas por Donald Trump.

Los nuevos aranceles, además, han generado un impacto significativo en industrias clave, afectando tanto a grandes corporaciones como a pequeñas empresas. ¿Quiénes son los más afectados?

Desde automotrices hasta tecnología, estas tarifas están cambiando la forma en que las empresas operan, aumentando precios y generando incertidumbre. La crisis marca un cambio fundamental en el orden económico global, con impactos significativos tanto en los mercados financieros como en la economía real.

En cuanto a los mercados financieros, la incertidumbre generada por las medidas, provocó una caída del 10% y una pérdida de $9 billones en valor de acciones en solo dos días en jornadas de extrema volatilidad. El índice VIX, que mide precisamente la volatilidad, llegó a los mismos niveles que había registrado durante la pandemia de Covid. Las bolsas mundiales cayeron estrepitosamente el lunes y se recuperaron parcialmente durante la semana a medida que Trump comenzaba a eximir a algunos países de los nuevos aranceles.

Algunas de las industrias afectadas fueron la industria automotriz donde empresas como General Motors y Ford enfrentan costos más altos debido a los aranceles del 25% sobre acero y aluminio de Canadá, Tesla sufre por los aranceles sobre baterías de litio y chips provenientes de China y Stellantis pausó producción en fábricas y despidió empleados.  Se estima que las medidas tendrán un impacto en el incremento de precios por vehículo de hasta $6,250 dólares.

Otro sector muy golpeado fue el de la electrónica y semiconductores ya que los costos de componentes electrónicos importados desde Asia han aumentado entre un 30% y un 50%. Empresas que en el pasado reciente lideraron subas en su valor de mercado ahora se enfrentan a un nuevo desafío. Algunas de ellas, como Nintendo, tuvieron que cancelar lanzamientos debido a los aranceles.  

La agricultura también tuvo problemas, las reacciones de China incluyen aranceles del 15% sobre productos agrícolas como soja, maíz y carne. Empresas como Lindsay Corp., que dependen de insumos importados, están trasladando costos a los agricultores. Todo esto por nombrar algunos ejemplos, pero hay más.

El supuesto beneficio

Lo que es malo para unos no lo es tanto para el gobierno de Estados Unidos, el aumento de aranceles representa un doble beneficio, por un lado, el incremento de la recaudación tributaria. Antes de la pausa de 90 días, Trump había afirmado que “estamos ganando una fortuna con los aranceles: 2.000 millones de dólares al día”. Pero, también, le otorga cierta  fortaleza para negociar con el resto de los países y de paso el aumento de activos más seguros como los bonos provocó una disminución de las tasas de rendimiento a las cuáles el gobierno emite deuda.

Perspectivas futuras

A pesar de que es muy difícil pronosticar cuál será el próximo capítulo de esta serie, podríamos esperar básicamente tres escenarios posibles:

  1. Guerra comercial abierta con aranceles y contra-aranceles. (el menos probable)
  2. Guerra comercial parcial con algunos países cediendo. (el más probable)
  3. Resolución del conflicto y reducción de amenazas arancelarias.

En cuanto a los efectos sobre la economía real, un golpe global traerá como consecuencia una disrupción en cadenas de suministro globales y aumento de precios al consumidor. 

En el corto plazo se espera con gran probabilidad una desaceleración económica, aunque una posible moderación en precios de commodities y vivienda podría aliviar la inflación.

En el largo plazo y si no hay resolución del conflicto, el crecimiento económico global se verá afectado, con Estados Unidos liderando esta desaceleración.

¿Qué hacer en San Juan?
15/03
18:00 hs.

GUARDIANAS DEL K-POP

Teatro Sarmiento