opinión

¡Primera mitad de un año estresante!

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domingo 06 de julio de 2025

¡Por fin llegamos a la primera mitad del año!. Ya habíamos anticipado a fines del año pasado que el actual no sería un año más, pero nunca nos imaginamos la cantidad de sucesos políticos y económicos nacionales e internacionales que se desarrollarían en el primer semestre del 2025. 

En Julio de 2016, hace ya 9 años, el entonces presidente Mauricio Macri prometió “claramente en el segundo semestre vamos a mejorar”. Lamentablemente su predicción no se cumplió pero todo el mundo recuerda esa ilusión que generó para el segundo semestre del año, como si el sólo hecho de dar vuelta la última página del calendario de junio solucionara todos los problemas.

Tensiones comerciales, geopolíticas y desaceleración económica

El primer semestre de 2025 estuvo marcado por una profunda inestabilidad política y geopolítica. A nivel internacional, la agenda estuvo dominada por las consecuencias de un ciclo electoral global sin precedentes: más de 1.600 millones de personas votaron en 2024, y la mayoría lo hizo desde el descontento, castigando a los partidos en el poder, que, en muchos casos, habían tenido a su cargo la difícil tarea de administrar un país en medio de una pandemia. Esto resultó en derrotas de gobiernos oficialistas como los demócratas en Estados Unidos y los conservadores británicos. 

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En el terreno geopolítico, la guerra entre Ucrania y Rusia por un lado, la ocupación de la franja de Gaza por parte de Israel y la posterior guerra con Irán incluyendo una amenaza de guerra nuclear, han diseñado un escenario complejo en todo el mundo y han desafiado la frágil estabilidad internacional, especialmente con la intervención de Estados Unidos en la resolución del conflicto entre Israel e Irán.

En el orden económico, el primer semestre estuvo signado por un giro proteccionista inesperado en la política comercial de Estados Unidos, que impuso una batería de aranceles a sus principales socios (Canadá, China, México y otros) desde finales de enero, alcanzando niveles no vistos desde la Gran Depresión. Las contramedidas de los socios comerciales elevaron la tasa arancelaria mundial, generando un fuerte aumento de la incertidumbre y una ralentización del comercio internacional.

El Fondo Monetario Internacional revisó a la baja su proyección de crecimiento global para 2025 y 2026: el crecimiento esperado para 2025 cayó de 3,3% a 2,8%. Las cadenas globales de suministro, altamente interconectadas, amplificaron los efectos negativos de los aranceles, afectando especialmente a los mercados emergentes y a la inversión global. La comunidad europea y también China intentaron compensar el impacto con estímulos fiscales, pero el crecimiento europeo se revisó a la baja hasta el 0,8% y el de los emergentes a 3,7%.

En Estados Unidos, la política económica de la administración Trump ("Maganomics"), basada en aranceles, rebajas de impuestos y deportaciones masivas, podría incrementar la inflación y el déficit fiscal, poniendo presión sobre la Reserva Federal y elevando el riesgo de crisis fiscal a mediano plazo.

“A LOS MUCHOS INVERSORES QUE LLEGAN A ESTADOS UNIDOS E INVIERTEN GRANDES CANTIDADES DE DINERO, MIS POLÍTICAS NUNCA CAMBIARÁN. ¡ESTE ES UN GRAN MOMENTO PARA HACERSE RICO, MÁS RICO QUE NUNCA!”.
X, 4 de abril de 2025, Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos.

Impactos y proyecciones internacionales

Como consecuencia de todo lo enunciado anteriormente, la persistencia de tensiones comerciales y la incertidumbre regulatoria anticipan un crecimiento mundial moderado, con riesgos a la baja si se mantienen las políticas proteccionistas, un capítulo que aún hoy no se encuentra cerrado y algunos prevén que los recientes aumentos de aranceles impulsen los precios al alza y lastimen la actividad económica. Habrá que esperar el próximo 9 de julio, día que vence la prórroga al esquema de aranceles, para saber cómo quedan configurados.

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El aumento del déficit estadounidense y la presión sobre la deuda pública podrían elevar la aversión al riesgo y la exigencia de los inversores internacionales. Esta incertidumbre podría afectar negativamente las futuras decisiones de gasto e inversión y la huida de los capitales de mercados emergentes, buscando, como así lo hicieron en el primer semestre, refugio en activos más seguros como el oro. Un fenómeno que se conoció como “Sell América”.

Lejos de finalizar la guerra entre Rusia y Ucrania sigue vigente y los intentos por lograr un cese el fuego han fracasado. Tampoco está definitivamente cerrado el conflicto entre Israel y sus vecinos, si bien los ataques se suspendieron el conflicto sigue abierto y podrían esperarse represalias de parte de Irán, que podrían incluir la interrupción del tráfico naval por el Estrecho de Ormuz, por donde pasa un gran porcentaje del petróleo que consume el mundo, especialmente China. Por todo ello, se mantiene latente el riesgo de nuevos episodios de inestabilidad, afectando la confianza global.

La economía argentina

Mientras tanto, en Argentina, el presidente Javier Milei emitió el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) número 179/2025 el 11 de marzo de 2025, autorizando al Poder Ejecutivo a celebrar un nuevo acuerdo de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI) sin la aprobación previa del Congreso. 

Este DNU estableció que el nuevo acuerdo con el FMI será un Programa de Facilidades Extendidas con un plazo de hasta diez años y un período de gracia de cuatro años y seis meses, mediante el cual, el país logró recomponer el nivel de las reservas internacionales del Banco Central, asumiendo nueva deuda con el organismo internacional, aunque sigue pendiente la recuperación de las reservas por flujos genuinos. El objetivo principal fue refinanciar la deuda existente y fortalecer la posición financiera del país.

“El nivel de respaldo que en unos días van a tener los pesos no lo hemos tenido nunca, ni siquiera en la Convertibilidad. Además con Superávit Fiscal no con déficit ”. 27 de marzo de 2025, Luis Caputo, Ministro de Economía, en relación al acuerdo con el FMI.

El proceso de estabilización iniciado en 2024 incluyó un ajuste fiscal relevante, la flexibilización del mercado cambiario y un nuevo esquema monetario basado en metas de agregados. El gobierno prioriza el equilibrio fiscal, alcanzando un superávit primario proyectado de 1,6% del PBI para 2025, incluso con una baja de impuestos, lo que refuerza la necesidad de crecimiento económico para sostener la recaudación.

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La recuperación es más dinámica en bienes durables e inversiones, con aumentos significativos en el número de escrituras y en patentamiento de automóviles, mientras que el consumo masivo y la industria tradicional avanzan a un ritmo menor.

La inflación mostró una desaceleración notable: la tasa mensual de mayo fue de 1,5% y la de junio se estima en 1,8%, consolidando dos meses consecutivos por debajo del 2%. La proyección anual para 2025 se ajustó a la baja, ubicándose en torno al 30%, y se espera que descienda al 18% en 2026.

El Banco Central abandonó el esquema de "crawling peg" en abril y adoptó un sistema de flotación dentro de bandas divergentes, considerado una transición creíble hacia un régimen de flotación plena para 2026. Esta flexibilización cambiaria, junto con la apertura parcial del mercado cambiario, contribuyó a anclar las expectativas de inflación y a reducir la volatilidad cambiaria.

El acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF) con el FMI por USD 20.000 millones, junto con desembolsos de organismos multilaterales, redujo la incertidumbre sobre el pago de la deuda y permitió proyectar un eventual regreso de Argentina a los mercados internacionales hacia fines de 2025, aunque el riesgo país permanece en un nivel alto.

Las exportaciones crecerían un 2,5% en 2025, con especial impulso del sector energético, aunque el déficit de cuenta corriente se mantendrá en torno al 1,8% del PBI, debido al aumento de importaciones.

Sostener el equilibrio fiscal será clave, especialmente en un año electoral, y la consolidación de la estabilidad cambiaria dependerá de la continuidad de las reformas y del acceso a financiamiento externo.

Si se mantiene el orden macroeconómico y la disciplina fiscal, Argentina podría consolidar su recuperación y volver a los mercados internacionales, aunque la economía sigue expuesta a shocks externos, como la desaceleración global y la volatilidad financiera internacional.

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En síntesis, el primer semestre de 2025 estuvo marcado por una mayor incertidumbre y tensiones en el escenario internacional, con impactos directos sobre la economía global y particularidades en países emergentes como Argentina, que logró una recuperación significativa aunque aún enfrenta retos estructurales para sostener el crecimiento y la estabilidad a largo plazo.