TENTATIVA DE HOMICIDIO

Le extendieron la preventiva a un sujeto que baleó a un hombre en una disputa vecinal en Capital

Se trata de Paulo Neira, acusado de dispararle en el pecho a Alexander Guzmán Muñoz, en octubre de 2024. Seguirá preso mientras avanza la investigación
miércoles 16 de julio de 2025

Este martes, durante una audiencia de revisión de medidas cautelares, Paulo Neira, el hombre acusado de dispararle a Alexander Guzmán Muñoz y dejarlo al borde de la muerte, en octubre del año pasado. El imputado se encontraba con prisión preventiva desde noviembre y en los próximos días vencía dicho plazo por lo que Fiscalía pidió extenderla. 

El ayudante fiscal de la UFI Delitos Especiales, Ignacio Domínguez, le solicitó a la jueza de Garantías Flavia Allende, que extendiera la preventiva en el Servicio Penitenciario Provincial por 4 meses más, es decir, hasta noviembre próximo. La defensa de Neira no prestó oposición al pedido. 

El motivo para el pedido de esta ampliación, fue que el fiscal señaló la incorporación de nuevas pruebas y nuevas testimoniales. 

Es por eso que la jueza Allende dio luz verde al pedido de Fiscalía y amplió el plazo de la preventiva a Neira,  el cual está siendo investigado por el delito de tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego. 

Un conflicto vecinal que se venía gestando silenciosamente en el asentamiento Santa Bárbara, en la zona de Concepción (Capital), terminó de forma dramática durante la madrugada del 31 de octubre, cuando un hombre resultó gravemente herido de un balazo. La víctima, Alexander Ezequiel Guzmán Muñoz, habría intervenido en defensa de una mujer que vivía sola y que, según fuentes cercanas a la causa, estaba siendo presionada para abandonar su vivienda.

El episodio se produjo en una zona marcada por la precariedad, ubicada sobre la calle Correa, entre Mendoza y Salta. Según la investigación, algunos individuos vinculados al narcotráfico pretendían apropiarse del rancho de la mujer para convertirlo en un punto de venta y consumo de drogas. “Se trata de espacios que son muy valorados dentro del circuito delictivo. Algunos ni siquiera viven ahí, pero los usan como base”, explicó un investigador.

La tensión acumulada estalló aquella madrugada, cuando una violenta pelea que involucró a al menos veinte personas terminó con Guzmán Muñoz herido de un disparo en el tórax. El proyectil, de calibre 9 milímetros, le perforó el costado izquierdo, afectando órganos vitales y una vértebra. El ataque obligó a los agresores a huir del lugar junto a sus cómplices, dejando atrás una escena caótica y una comunidad conmocionada.

Pocas horas después del hecho, los testimonios de la propia víctima, de su hermana y de varios testigos permitieron identificar al supuesto autor del disparo: Paulo Ángel Neira, de 40 años, un hombre con un extenso prontuario que incluye al menos siete condenas, dos de ellas por delitos relacionados con estupefacientes. Neira fue finalmente capturado el 14 de noviembre por la División de Homicidios de la UFI de Delitos Especiales, bajo la dirección del fiscal Nicolás Schiattino.

La detención se produjo en el barrio conocido como ‘Rioja Chica’, también en Concepción, donde el acusado residía con su pareja, Flavia Vargas. Esta última también quedó implicada en el caso: testigos aseguran haberla visto disparar esa misma noche con una pistola del mismo calibre. Tras el ataque, habría entregado el arma a Neira, quien luego disparó contra Guzmán.

Vargas, que actualmente se encuentra prófuga, es hija de un conocido delincuente apodado “el Nariz” Vargas, ya fallecido. Las autoridades sospechan que tanto ella como Neira actuaron en complicidad con su hija y el novio de ésta, apodado “el Trincha” Valdez, quienes se habían instalado hace pocos meses en el asentamiento y buscaban ampliar su control territorial.

La jueza Flavia Allende ordenó prisión preventiva por ocho meses para Neira, imputado por tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego. Se trata de la acusación más grave que enfrenta hasta el momento.

Por ahora, algunos de los involucrados han abandonado la zona, pero la incertidumbre persiste entre los vecinos, que temen que la violencia vuelva a instalarse en cualquier momento.