EDUCACIÓN

Restricción del celular en las escuelas: lo positivo y lo negativo, explicado por una psicóloga

Ante la normativa que regula el uso de los dispositivos en las aulas, la especialista Daniela Gasparini reflexiona sobre las consecuencias de estas medidas en el aprendizaje, la salud cognitiva y la importancia de los vínculos sociales entre los estudiantes.
miércoles 04 de marzo de 2026

En pleno ciclo lectivo 2026, mientras provincias como Buenos Aires, Neuquén y Salta avanzaron con normas que prohíben el uso del celular en escuelas secundarias, en San Juan —sin una normativa emitida por el Ministerio de Educación de la provincia— varios establecimientos decidieron implementar reglamentos internos que incluyen la retención de los dispositivos al ingresar al aula, e incluso, la aplicación de sanciones. En ese contexto, la licenciada en Psicología Daniela Gasparini dialogó con 0264Noticias y analizó el impacto de estas medidas tanto en el plano académico como en el desarrollo emocional de niños y adolescentes.

“Estas medidas empiezan a adoptarse no solamente por lo que se observa en el aula, sino por informes internacionales sobre distracción y rendimiento escolar”, explicó. Según detalló, en un estudio realizado en 80 países, Argentina registró el mayor nivel de distracción en clase por el uso de dispositivos móviles. “Más del 54% de chicos de 15 años reconoció que se distrae con el celular en clase. Entonces no es solo una percepción: es una estadística que impacta directamente en la atención”, sostuvo.

La profesional remarcó que la dispersión constante afecta el aprendizaje. “Cuando la atención se va hacia otro estímulo, el rendimiento baja. Se observa caída en materias básicas como matemática y lengua, donde muchos alumnos no alcanzan los promedios mínimos”, afirmó.

Desde el punto de vista cognitivo, Gasparini señaló que el uso excesivo de pantallas puede interferir en procesos claves del desarrollo. “La Organización Mundial de la Salud habla de consumo problemático e incluso empieza a mencionarse la palabra adicción a la pantalla. El cerebro de los chicos está en desarrollo. Funciones como memoria, concentración, lenguaje y atención necesitan ejercitarse de manera sostenida”, explicó.

Pero el análisis no se limita al rendimiento escolar. “El uso excesivo del celular también impacta en el sistema vincular. Los chicos interactúan menos cara a cara, disminuye el diálogo, el juego presencial y la lectura de emociones del otro. Todo eso construye su sistema psicoemocional”, advirtió.

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Aun así, la psicóloga planteó que la solución no puede ser únicamente prohibitiva. “Estamos hablando de una generación nativa digital. No van a dejar de usar dispositivos porque los retiremos del aula. Hay que buscar equilibrio”, sostuvo. En ese sentido, propuso generar espacios presenciales atractivos dentro de la escuela: actividades lúdicas, deportivas, de lectura y diálogo entre pares. “Hay que concientizar, informar y acompañar. Los adolescentes no pueden solos. Se necesita un trabajo articulado entre escuela, familia y profesionales de la salud mental”, concluyó.

En San Juan, mientras las instituciones ajustan sus normas internas, el desafío no parece estar solo en restringir el celular, sino en encontrar una estrategia integral que combine límites, educación digital y contención.