ANUARIO 2020
El año que vivimos con covid-19: crónica de los primeros siete meses que nunca imaginaste vivir
En enero coronavirus era precisamente eso un virus que preocupaba a todo el mundo pero no aquí en Argentina, incluso el 23 de enero el ministro de salud Ginés González García dejó una frase para la historia: “No hay ninguna posibilidad de que exista un caso en Argentina”.
Finalizando enero ya había 106 muertos en el mundo y el coronavirus ya empezaba a ser una preocupación real. Hasta ese momento arrancando el 2020 el virus se había extendido a 12 países en cuatro continentes. Ginés González García confirmaba nuevamente que en Argentina no había casos de coronavirus pero por las dudas pedía que no viajaran a China. Al tiempo que la Organización Mundial de la Salud declaraba la emergencia internacional por el coronavirus ya en Ezeiza los empleados y pasajeros empezaron a usar barbijos para prevención. Eran las primeras imágenes de gente con barbijo en Argentina. Hoy es extraño ver a alguien que no lo lleve.
Fue en ese momento que autorizaron a los argentinos que estaban en Wuhan, epicentro del virus, para que puedan ser trasladados y San Juan empezaba a tomar las primeras medidas de prevención y evaluar planes de contingencia en los departamentos receptores de turismo internacional.
El temor ya empezaba a sentirse cada vez más cerca porque se registraban las primeras muertes en Italia, mientras en China ya se contabilizaban 2,200 muertos.
Casi casi termina febrero y en Argentina crecía todavía más la preocupación y en esos tiempos sólo se hablaba de casos sospechosos en Chile, país vecino. San Juan, el día que comenzaba la Fiesta del Sol, comenzó a circular la versión de un caso sospechoso, que después se descartó. Pero hubo un audio que se viralizó y que causó pánico por lo que decidieron sancionar al personal de Salud que estuvo involucrado.
El 3 de marzo Argentina confirmaba el primer caso de coronavirus en el país. Se trataba de un hombre que había llegado de Italia. Veinte días más tarde se registraría el primero de transmisión comunitaria ya que ese paciente no tenía antecedentes de viajes o de contactos estrechos con algún enfermo.
Tanto el presidente como el ministro de salud salieron a pedir tranquilidad a toda la población pero el alcohol en gel y los barbijos comenzaban a faltar en las farmacias locales, y el precio a subir, por lo que el Gobierno decidió congelar el precio por 90 días. Todavía no se exigía el uso de barbijo para salir a la calle.
El 7 de marzo comunicaban la primera muerte por coronavirus en Argentina y la Organización Mundial de la Salud definía al coronavirus como una pandemia ya que en dos semanas el virus se había multiplicado por 13 y además los países afectados se habían triplicado.
En Argentina todavía no se pensaba en suspender las clases debido a la pandemia pero si era necesario declarar la emergencia sanitaria en el territorio nacional por el plazo de 12 meses. San Juan cerraba el Museo Casa Natal de Sarmiento y también el parque Ischigualasto.
Antes de que llegue el virus a la provincia ya se pensaba en contingencia y cómo adecuar los espacios en los hospitales para la internación de enfermos; cuarentena era la palabra que se escuchaba por lo que la postal más común era la de filas eternas en los súper con carritos llenos y góndolas vacías.
El 15 de marzo Sergio Uñac anunció una serie de medidas preventivas para toda la provincia, adelantándose a lo que diría el presidente para todo el país al día siguiente. Las largas filas de autos queriendo ingresar a Pinamar para pasar el fin de semana largo de Pascuas, fue la gota que colmó el vaso y Alberto Fernández anunció una cuarentena estricta en todo el territorio nacional.
Al principio hubo una resistencia a suspender las clases hasta que el anuncio se hizo, en principio sin palomitas blancas hasta el 31 de marzo, lo cierto es que hubo exámenes y recibidas virtuales, guías virtuales, festejos y actos virtuales. Aunque San Juan tuvo un respiro en agosto cuando volvieron a clases más de 10 mil estudiantes de 14 departamentos. Pero el brote de Caucete, fue como tirar el dado, para volver al inicio del tablero. Fueron 10 días de clases presenciales pero una prueba de fuego para el sistema educativo. Docentes que se convirtieron en maestros casi las 24 horas por celular. Alumnos con conexión, sin conexión. Alumnos que tendrían evaluaciones, alumnos que no harían pruebas. Reprobados, aquí nadie reprueba. Un ministerio con demasiadas idas y vueltas.
No habían pasado ni tres meses desde que por primera vez se escuchó hablar de coronavirus y ya comenzaban las promesas de las vacunas: Alemania fue la primera en hablar de una vacuna contra el covid-9 y China hasta había desarrollado a mediados de marzo según ellos conectó una vacuna efectiva contra el virus.
Sin transporte de larga distancia ni vuelos de cabotaje; cerraron los casinos y salas de juego; los clubes y gimnasios e incluso los colectivos de corta distancia sólo podían transportar 22 pasajeros. Recién en diciembre se amplió ese número y podían viajar parados hasta 10 pasajeros.
Las postales que dejaban los argentinos varados en distintas partes del mundo, eran tristes. Familias completas sin poder regresar hasta que comenzó la repatriación. En San Juan un hombre escupía a una cajera de un súper porque no lo atendía rápido; una minera anunciaba que sólo subirían trabajadores sanjuaninos y el comercio probó por primera vez, el horario de corrido.
Fue la imagen de cientos de argentinos en sus autos para ingresar a Pinamar y Villa Gesell, la que hizo que el país entrara en una estricta cuarentena hasta el 31 de marzo. El anuncio lo hizo el presidente junto a todos los gobernadores en una muestra de unidad para pelearle al virus. En medio de esta situación pagar sueldos a jubilados se volvió un caos, largas filas de adultos mayores tratando de cobrar. Idas y vueltas hasta bancos abiertos el fin de semana. Luego, todo se organizó y para ir a cobrar y hacer trámites bancarios, había que sacar turno.
Con la cuarentena estricta las calles se vaciaron y Argentina fue saltando de fecha en fecha, de cuarentena en cuarentena hasta incorporar términos como DISPO y ASPO.
Las provincias recibieron fondos para reforzar las medidas que debían tomar para afrontar el virus. Los comercios elaboraron protocolos para abrir sus puertas. Salud Pública decidió reclutar a más gente para sumarse y luchar contra la pandemia. Además en ese tiempo San Juan tuvo su primer caso de coronavirus, que mostró lo peor del ser humano ya que hubo marcha y escrache en la casa de la médica enferma. Pero no paró ahí. Durante un tiempo ser repatriado, también fue mala palabra. Como los contagios se daban de a cuenta gotas los medios pudieron dar detalles de cada nuevo caso hasta el 22 o hasta el 23. Pero el brote de Caucete y el crecimiento de la curva de contagios hizo imposible que se construyeran una a una esas historias. Menos aún las de aquellos que perdieron la batalla por el virus.
En abril el país tenía más de 100 fallecidos producto de la pandemia y la provincia de San Juan anunciaba que tenía 250 respiradores disponibles para la fase de mitigación aunque no se compraron todos porque Salud evaluó que las condiciones sanitarias de la provincia eran buenas. En ese mes de a poco comenzaron las flexibilizaciones de la cuarentena en San Juan.
En mayo los reportes de flagrancia indicaban que a pesar de no estar permitidas las fiestas se realizaron hasta cumpleaños de 15. Incluso hubo profesionales de la salud cuestionados por los casos 3 y 4 que derivaron en una denuncia del Estado contra una médica y sus colegas por el uso del avión sanitario. Finalmente en diciembre la justicia entendió que no abusaron de los recursos del Estado y los sobreseyeron.
China volvía a las aulas tras cuatro meses de cuarentena, en Argentina abrían los templos y en San Juan un investigador de la UNSJ desarrollaba un método de proyección de los números de casos positivos de covid en San Juan que eran poco alentadores. Mendoza, Jujuy y Salta habilitan el comercio y el sector gastronómico. Lo mismo pasaba con distintas actividades deportivas. San Juan analizaba la idea pero seguía sin avanzar. Italia, lugar que fue epicentro por la crisis sanitaria, habría bares y comercios. Eslovenia anunciaba que había controlado la pandemia.
En San Juan volvían las caminatas saludables y también las reuniones familiares de hasta 12 personas. Mendoza y Salta también. San Luis celebraba casamiento sy bautismos, pero no con mucha gente. Alberto Fernández volvió a extender la cuarentena y Jujuy anunciaba que sería la primera provincia en volver a clases, pero no pudo. Un brote la llevó a ser una de las provincias con más casos en pocas semanas. Latam se declaraba en quiebra.
Finalizaba mayo con alrededor de 400 millones de pesos invertidos en la provincia para combatir la pandemia y comenzaban los primeros tratamientos con plasma de pacientes recuperados para ayudar a aquellos que todavía atravesaban la enfermedad.
Era una realidad: en junio volverían los restaurantes, bares y lomotecas pero en el camino fueron varios los que anunciaron su cierre porque no pudieron sostener tantos meses el encierro. Con el sector gastronómico volvió el turismo interno.
Con la cercanía del Día del Amigo en julio es que se habilitaron las reuniones sociales en la provincia; pero en el resto del país el presidente extendía nuevamente la cuarentena. Argentina había superado los mil fallecidos por coronavirus.
A mitad de año San Juan endurecía el control a los transportistas que llegaran a San Juan. Para esa fecha la provincia tenía sólo 9 casos positivos confirmados y quería mantener el estatus y cuidaba estrictamente sus fronteras.
Marcela Sosa