“Dejo de quejarme por afuera y me involucro y participo”. Ese fue el punto de inflexión en la vida de Susana Laciar, hoy intendenta de Capital, en el que decidió participar activamente en política porque necesitaba generar cambios en los espacios que se desarrollaba: desde su papel como abogada hasta permitirse soñar con un San Juan distinto.
La funcionaria se remonta en el recuerdo de aquellos años cuando se unió a la Fundación Roberto Basualdo, y allí como abogada sanjuanina acompañó y se sumó a los desafíos que planteaba, incluso, la creación de un nuevo espacio político que llegó a presidir. “A partir de ahí armamos un partido en conjunto con buenos hombres y mujeres", remarcó. Este compromiso con la comunidad es lo que impulsa su trabajo diario y su deseo de dejar un impacto positivo en San Juan.

Susana cree en los desafíos y en que los límites son, muchas veces, puntos de partida. Incluso reconoce que tal vez al llegar a un puesto de toma de decisiones, “cuesta mantenerte en cuanto los límites los tengamos en nuestra propia cabeza, y solo nos enfoquemos en ello, en que no se puede, tanto mujeres como hombres, porque son temas comunes a cualquier ser humano”, explicó. Es que”cuando una accede a determinados lugares, sean políticos o lugares de expectativa, si a esos límites los tomás como punto de partida para superar día a día y para poder elevar la vara, bienvenido que lo podamos hacer”.
La intendenta destacó la importancia de la autenticidad y la cercanía con la comunidad. "Soy una mujer de corazón abierto que busca dar lo mejor de sí para poder mirarse al espejo todos los días y decir 'hoy pusimos un granito de arena'". Desde ese lugar, Susana destaca que en general la mujer sanjuanina busca el lugar que merece porque “es resiliente, es una mujer que es fruto de esta tierra, que sufrió eventos de la naturaleza, eventos del hombre y que siempre forjó su espíritu para salir adelante y para que su provincia y su país saliera adelante”. Buscando en la historia, ejemplificó con Paula Albarracín, la madre de Sarmiento, que “hizo su casa, que forjó su familia y que tejió e hilvano hilos para poder criar a sus hijos. Este Sarmiento criado entre mujeres que pensaban en la educación como pilar de desarrollo” para asumir que a lo largo de la historia, las sanjuaninas siguen los pasos de Doña Paula, “hilvanando y tejiendo los sueños para sus hijos, su familia, sus vecinos, para su entorno”.
Sin arrepentimientos. Así podría resumirse su presente. Es que al pedirle que piense en la Susana adolescente, cargada de sueños, y en qué le diría, sin dudarlo expresó: “Que se repita la historia, que cada paso vivido fue un aprendizaje, con las penas y con las alegrías. Que tuvo un inmenso valor”. Incluso dio a entender que se encontró que “sueños no soñados, que se fueron dando, pero si no fueron soñados es porque fueron designio de Dios”. Al tiempo que marcó que cree que “hay un camino trazado para cada uno de nosotros, y lo mejor es no resistirse a ese camino, sino caminarlo lo más liviano posible, sin límites, porque cuando te echás a volar, puedes disfrutar cada día”.

Incluso a los 9 años escribió en un cuaderno de catequesis que quería ser abogada, profesión que nunca se arrepintió de haber elegido. “Lo vivo con pasión” reconoció y se remontó a su niñez cuando “cuando hacía catequesis en la Sagrada Familia, como vecina de la esquina de General Paz y Catamarca” y allí le preguntaron “qué quería ser de grande”. Esos sueños de infancia están más presentes que nunca para la intendenta que sigue “siendo la Susy abogada que busca justicia, justicia para buscar el equilibrio y dar a cada uno lo suyo y que cada uno pueda tener su bienestar y una comunidad de desarrollo”.
En su rol como mujer que siente el compromiso de generar cambios, también está el desafío permanente de ser un ejemplo para su círculo más íntimo. Con melancolía recordó a sus padres, resaltando el legado de su madre, una docente apasionada. "Soy orgullosa hija de la señorita Mari y de Don Rodolfo. La señorita Mari, 32 años de docencia, dio su pasión a la vocación docente. Cuando me encuentro con sus alumnos y me dicen 'sos la hija de la señorita Mari', siento que es un enorme legado", compartió. Este ejemplo de dedicación y servicio es el que Laciar desea transmitir a sus propios hijos, y que “les digan que sos el hijo de una mujer que creía que podía dar todos los días lo mejor de sí, para que siempre elijas estar en esta tierra, que siempre elijas estar en Argentina, que siempre elijas luchar por nuestro país”, explicó.
Madre de tres hijos varones de 24, 19 y 16 años, para la primera intendenta de Ciudad, desde que se inició como abogada hasta el día de hoy, vivir en permanente equilibrio entre la vida personal y profesional, un desafío que enfrenta a diario, como cada mujer sanjuanina en su espacio. "La primera vocación mía es la de ser mamá, tener tres hermosos hijos. A partir de ahí, poder desplegar esa vocación de buscar la justicia a través de la abogacía y la política", comentó. Tanto así se mezclan su vocación de ser madre con la política que dos de sus hijos estuvieron en su vientre mientras participaba activamente como candidata en distintas campañas políticas.
Para Laciar la posibilidad de equilibrar todos sus roles le permite gestionar las distintas demandas que le exige su papel como intendente. Es que Capital tuvo 58 intendentes desde 1883 hasta la fecha, y Laciar se convirtió el 14 de mayo del año pasado en la primera mujer en ocupar este cargo.