En octubre del 2005 San Juan marcó un hito histórico: Veladero comenzaba su actividad convirtiéndose en la primera mina aurífera a gran escala del país. Ese inicio fue la suma de varias voluntades que defendieron, desde lo político, técnico y económico, una actividad, por ese entonces, sumamente cuestionada. José Luis Gioja, iniciando su primer mandato como gobernador, enfrentó críticas de locales y ajenos, el geólogo y empresario Ricardo Martínez exploró con su equipo, a lomo de mula, interminables horas la zona, convencido de su potencial, y la empresa, por su parte, decidió una inversión multimillonaria. Todos, desde su lugar, fueron un poco “los hacedores” de un proyecto que cambió, definitivamente, la realidad de la provincia.
El geólogo sanjuanino Ricardo Martínez fue parte, a finales de los 80, de la primera comitiva del IPEEM (Instituto Provincial de Exploraciones y Explotaciones mineras que también comenzaba con su actividad) que recolectó información sobre la zona. Para la mayoría es el descubridor de Veladero y, aunque no reniega de ello, prefiere compartir el mérito con su equipo y afirmar que es el resultado de un proceso. Después del proceso (cambiar) licitatorio, en el 94´ se inició la exploración con resultados que, al principio, no eran los esperados. En paralelo, la Cámara de Diputados de la Nación aprobaba la ley de inversiones mineras, legislación impulsada por otro sanjuanino a cargo de la comisión de minería y que años más tarde llegaría a la gobernación y tendría mucho que ver con el nacimiento de Veladero: José Luis Gioja. “El proyecto estaba en duda porque los resultados iniciales, a lomo de mula, muestreando desde Veladero sur hacia el norte, no tenía muy buenos resultados. Los tuvimos que defender bastante intensamente porque competíamos con otros proyectos que se llevaban mayor capital de inversión, pero había algo que nos indicaba un potencial significativo”, reconoce Martínez hoy, a la distancia.
Fue en el 95 cuando se encontró el centro mineralizado, y años después Barrick compró Homestake (la empresa que originalmente era dueña del proyecto), pero por ese entonces, y hasta bastantes años más tarde, nadie sabía de qué se trataba la minería a gran escala. “Nadie sabía qué era Veladero, nadie sabía lo que era la minería de gran escala, ni en mi casa me creían que teníamos un descubrimiento de una mina de oro importante”, recordó el geólogo.

Después de un largo proceso, en 2003 se colocó la piedra basal de Veladero y fue el recién electo gobernador quien comenzó esta especie de convencimiento en la sociedad y la defensa pública de la actividad regalando momentos memorables como “peleas” publicas con Fernando “Pino” Solanas, líder de Libres del Sur, uno de los mayores detractores a nivel nacional. “Una vez estábamos en un programa de Canal 13 y le dije a Pino: “Hagamos una cosa, yo voy a Veladero, tomo agua, donde vos digas, excepto en el valle de lixiviación. Ahora yo te voy a acompañar a vos y quiero que tomes agua en el Riachuelo", rememoró Gioja entre risas. “Había que dar la cara, había que explicar y había que decir que la minería es una actividad productiva absolutamente necesaria y que cumpliendo con todas las leyes se puede generar sustentabilidad social, económica y especialmente ambiental”, dijo.

Tras una inversión de 550 millones de dólares, en octubre del 2005 la mina empezó a operar. Años de trabajo se convertían en una realidad y el movimiento económico, en toma de mano de obra y creación de empresas prestadoras de servicios, empezaba a ser algo tangible. Según los números que publicó en su momento el gobierno giojista, entre el 2004 y 2014 el Producto Bruto Interno de la provincia creció dos veces y medio. “Para mí ha sido una satisfacción muy grande. Muchísima gente me decía en la calle, ‘no afloje’, ‘metale’, ‘yo estoy laburando ahora’, ‘he cambiado la casa’, ‘me he comprado un autito’, ‘ya no trabajo en el estado sino en una empresa privada’”, recordó el exgobernador sobre la época de mayo apogeo de la actividad en cuanto a generación de empleo.
“Veladero trajo una escuela adicional, ha formado mucha gente, ha generado recursos económicos para la provincia que permitieron, por ejemplo, el desarrollo de la cultura, del arte, del deporte y otras industrias”, explicó el Director Ejecutivo de Barrick Sudamérica, Marcelo Álvarez.
Con el correr de los años, el miedo y desconocimiento inicial fue cambiando y la licencia social, aquel “permiso” de la comunidad para una actividad, llegó para quedarse. “Hoy el mundo nos mira, tenemos esa gran responsabilidad de sostener el crecimiento, de sostener la licencia, de sostener el uso de los proveedores, de los locales, de insertar más gente. Hay una integración económica y una movilidad social que se debe a la minería, no hay que abandonar ese objetivo”, se plantea como desafío Martínez.
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“Yo creo que 20 años de Veladero marcan un hito importante de la industria minera de San Juan, de la minería a gran escala en la Argentina. Es un momento para reflexionar todo lo que la mina Veladero le ha dado a San Juan, cosas buenas o cosas malas, pero creo que en el balance es positivo. Creo que nos ha servido a todos para crecer, para aprender, para hacer una minería más responsable, más humilde, más cercana a la gente y para entender que el crecimiento lo hacemos entre todos”, reflexionó Álvarez.

“Es lo que hoy estamos viendo, un diálogo abierto y transparente entre el gobierno, las comunidades, los proveedores y las empresas para el bien común. El desafío es seguir creciendo de manera ordenada, contribuir al diálogo, seguir trabajando de la mano de todos los actores”, agregó la autoridad de la empresa y en este punto, coincidieron todos los actores: “el diálogo”.
“Los peores errores fueron comunicacionales. Creo que hoy hemos aprendido a los golpazos, pero hemos aprendido de alguna manera a comunicar mejor y hablar mejor de la minería, hablar más simple, hablar más tranquilos, con más transparencia, si se quiere, no porque hayamos escondido nada, sino porque no sabíamos hacerlo”, sumó Martínez.