ROMINA ROSAS

“No me manda ni mi mujer y me va a mandar la intendenta”, la frase a la que debió enfrentarse la primera mujer que dirigió Caucete

Romina Rosas se impuso a la mirada machista y conservadora durante sus dos gestiones de mando. La sensibilidad y el coraje fueron lo que necesitó para conquistar sus caminos políticos.
Romina Rosas, intendenta de Caucete
Romina Rosas, intendenta de Caucete

Siendo las 14:30, cuando va terminando la jornada laboral, Romina Rosas, intendenta de Caucete, llegó disculpándose y sacudiéndose el pantalón, luego de una recorrida por barrios de su departamento. Rompiendo el estereotipo de la mujer que solo hace tareas domésticas, la referente se impuso a la mirada machista y conservadora de su departamento; pero a la vez reconoce que todavía falta mucho por hacer para lograr la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

En el año 2019, Caucete escribía páginas que quedarán en su historia, ya que por primera vez, una mujer había llegado al mando municipal venciendo a sus rivales masculinos. En esa ocasión, Romina Rosas, candidata del Frente Todos, se impuso sobre Julián Gil, quien condujo el departamento justamente hasta ese año.

Cuando arranqué, en el 2019, había señores que me decían “no me manda ni mi mujer y me va a mandar la intendenta”. Frases como esas que ahora uno lo toma con mucho humor. Pero así, siempre teniendo que demostrar sabiduría, experiencia y que estaba en lo cierto”, comentó Romina Rosas.

Sin embargo, la mirada masculina a la que tuvo que imponerse no la detuvo. Fue tan así que, en el 2023 renovó el mandato y retuvo la intendencia por 4 años más. Esta vez, ya no tenía que contar cuáles eran sus capacidades, sino intentar abrir el abanico para que otras mujeres puedan realizarse en el ámbito profesional o laboral que gustasen.

Entonces, Caucete empezó a formar y ayudar a madres jóvenes que querían tener una profesión. A través del espacio “Desarrollo Integral de Mujeres” se brindaba la posibilidad de estudiar, para terminar la primaria o la secundaria, dejando a los hijos al cuidado de un tutor que ponía el municipio.

 “A veces retrasamos la maternidad o tener una pareja. Cuando estuve embaraza de mi primera hija, era concejal en ese momento, y alguien dijo por ahí “mi hija ha elegido un mejor camino, está haciendo otra cosa. No ser mamá”. Pero, mi sueño era este, de acompañar a la comunidad, tenía que ver con un proyecto personal que era ser mamá. Y no dejé de hacerlo. También gracias a ese complemento de ser mamá es que estoy aquí ahora”, dijo Rosas.

La mirada sensible de la intendenta también va dirigida al sentido que le dio a la política. Cuando decidió no abandonar y terminar su Licenciatura en Ciencias Políticas, pensó en la oportunidad de ayudar a otros. Gracias al consejo de un cura del grupo Misioneros de la Paz, Romina pudo atravesar el momento clave que la ayudó a seguir su camino político.

“Empecé a estudiar Ciencias Políticas en el año 1998 y era parte de un grupo religioso, los “Misioneros de la Paz”. Recuerdo que en ese momento yo dejo de estudiar Ciencias Políticas porque alguien me había dicho en la calle que “todos los políticos eran ladrones”. Entonces, yo no quería ser eso, no era mi objetivo. El padre Carlos Pont me dijo que no hay mejor herramienta para ayudar a la gente que la política”, expresó Romina.

Desde entonces, Romina volvió a la universidad, terminó su carrera y decidió dedicarse de lleno a la vida política. Dejó de pensar que “los políticos son ladrones” y observó que hay veces que por culpa de algunos que hacen mal las cosas, otros caen en la misma bolsa. Sin embargo, este es el ámbito ideal para servir.

La política, además de servir a la comunidad, siempre fue bajo las riendas de los hombres y, los últimos años, ha quedado en evidencia que la mujer tiene capacidades para la toma de decisiones en estos ámbitos.

San Juan pasó a tener cuatro intendentas en el mando luego de las elecciones del año pasado: Analía Becerra, San Martín; Daniela Rodríguez, Chimbas; Susana Laciar, Capital; y Romina Rosas en Caucete. En el caso particular de Caucete, hay intendenta, jueza de paz, directivas de bancos, directora de hospital, presidentas de clubes y uniones vecinales. Y, cada vez, más mujeres interesadas en política. Con nuevas generaciones que sueñan con un departamento mejor, sin retrasar sus proyectos personales, ni masculinizarse.

“La comunidad ya está aceptando que hay mujeres en la toma de decisiones y en muchos aspectos más, no solo en lo político. En eso hay que avanzar y no que sean los hombres los que definan los tiempos de las mujeres. Eso es parte del día a día nuestro”, dijo Romina.

Por otro lado, los sueños nunca terminan, Rosas busca su camino político rompiendo barreras y siendo pionera en espacios antes ocupados por hombres. Siempre diciendo sí, a lo que tiene que ver con la dirigencia dentro del PJ provincial y la gobernación de la próxima gestión.

En febrero de este año, la Rama Femenina del PJ planteó que es el momento de que una mujer tome el mando del partido. Entre sus integrantes se habla de Rosas y, quien dice, le toque enfrentarse a otras rivales. Como ya le pasó con Sonia Carina Recabarren que quiso ganarle Caucete en el 2023.

Ante la pregunta de llevar o no las riendas de la provincia, Romina, sin dudar, dijo que sí. Pero también recalcando que, cualquier mujer con carrera política puede tener las capacidades para hacerlo: “Si me decís “¿puede Romina?”, seguramente, porque puede cualquier mujer que tiene esas capacidades”.

“Estamos en un punto de inflexión”

Para la intendenta de Caucete, la sociedad está atravesada por un punto de inflexión complejo que no solo tiene que ver con la crisis económica, sino también con la crisis cultural. Estamos viviendo circunstancias donde hay egoísmo, individualismo, falta de empatía e insensibilidad constantemente.

Sin embargo, la política puede volver a construir un mejor camino con las circunstancias actuales: “El sálvese quien pueda es parte de una realidad permanente. Yo creo que la política tiene que volver a traer esos valores a la mesa, como eje de escenario y, a partir de ahí, volver a construir”.

Entonces, ¿qué le falta a la política del PJ? Para Rosas reconocer los errores es fundamental para hacer las cosas de otra manera. Esto implica una renovación dentro del espacio político, con apertura hacia otros sectores. Y, por supuesto, mucha escucha y lectura de la realidad.